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lunes, 11 de marzo de 2013

ALI Y FOREMAN, EN ZAIRE Y POR 10 PALOS VERDES

When we were kings (1996), el documental sobre la pelea que Mohammed Alí le ganó al hasta entonces aparentemente invencible George Foreman, en Kinshasa, Zaire, el 30 de octubre de 1974 (si, pleno cumple de Diego Maradona) es una verdadera obra de arte, por varios motivos.

Afiche del documental When we were kings. 

POR LA HISTORIA

El promotor de los pelos parados Don King (en el film, el escritor Norman Mailer explica su extraño pelambre: “dicen que quedó así porque cayó en el hueco de un ascensor”), no muy conocido por entonces, intenta meterse en el gran negocio del boxeo. Habla con el entonces campeón del mundo de los pesados, George Foreman (sí, el de las parrillas que te venden a las 3 de la mañana en los programas informerciales), 25 años, que viene de destrozar a otros monstruos de la categoría como Ken Norton y Joe Frazier, y lo compromete a pelear con Ali si le consigue 5 millones de dólares de bolsa. Foreman acepta. Don King repite el argumento con Ali, 32 años, que había pasado tres años sin pelear y había perdido su título mundial y su licencia para boxear por haberse negado a enrolarse en el ejército para la guerra de Vietnam, como objetor de consciencia. Ali también acepta. King tenía a los dos boxeadores, pero le faltaban los 10 millones. Quien se interesa el proyecto y pone la plata para lavar un poco la imagen de su sangriento régimen es Mobutu Sese Seko, el dictador de Zaire (antes Congo Belga, ahora República de Congo). La pelea se hará en Kinshasa, capital zaireña, en el estadio 20 de Mayo, debajo del cual se torturaba y mataba gente, como en el estadio Nacional de Santiago de Chile. La verdad es que este detalle importó poco en general (en el documental se habla del tema pero nadie se escandaliza) y el match es bautizado como "Rumble in the jungle" (Rugido en la jungla).

King organiza un festival artístico, una especie de Woodstock africano, con BB King, James Brown, The Crusaiders, The Spinners, Celia Cruz y Miriam Makeba (la del Pata Pata), entre otros. La pelea sería el broche de oro del festival. 

Pocos días antes del combate, Foreman sufre una lesión en un ojo y el enfrentamiento se posterga 5 semanas. Ali realiza durante todo el mes y medio un trabajo de integración con el pueblo zaireño, se dice uno de ellos (“soy americano, pero aquí he vuelto a casa a pelear por mis hermanos”) y se entrena a puertas abiertas. La gente de inmediato se pone de su lado. Foreman, en cambio, se muestra más serio, se encierra en su bunker y comete el error de llevar consigo a Zaire a su perro, un ovejero alemán, igual a los que utiliza para la represión la policía zaireña. Fue al Once con un brazalete con la cruz gamada, digamos.

Afiche de promoción de la pelea Ali-Foreman, en Zaire.

De todos modos, el día de la pelea, la gran mayoría cree que Ali será destrozado arriba del ring. El mismo Mailer reconoce que vio el miedo del púgil de Louisville, “como el de un hombre que va a la horca”. Foreman, que llegaba con un invicto de 40 peleas como profesional y 37 nocauts, sale a terminar el pleito rápidamente, pero se encuentra con un Ali que no “baila” en el ring sino que se recuesta sobre las cuerdas y recibe todo lo que Foreman le tira. Bomba tras bomba. En el sexto round, el campeón empieza a denotar cansancio. Ali se suelta y comienza a bailar y a picar (“se mueve como una mariposa, pica como una abeja”, decía su segundo Bundini Brown). Para sorpresa y beneplácito general, Ali gana por nocaut en el octavo asalto. Su táctica sería bautizada como “rope a dope”, algo así como “hacerse el tonto sobre las cuerdas”.

POR LA FORMA

La fortuna jugó dos veces en favor de When we were kings. Leon Gast fue contratado para grabar el festival artístico. De hecho, Gast se había encargado de filmar de otros shows musicales de BB King y de Greatfull Dead, por ejemplo. Pero, dada la postergación de la pelea y para matar el tiempo muerto, Gast comienza a seguir a Ali. Y Ali siempre da frutos.

El otro punto que potenció a este documental fue el paso del tiempo. Casi todo el material se obtuvo en 1974, pero recién vio la luz 22 años después, por problemas de derechos. Habría sido un gran film en 1975, seguramente. Pero se habría perdido en la ebullición de momento de Ali: otras peleas, sus constantes apariciones mediáticas, sus polémicas… When we were kings se estrenó en un momento de casi nula exposición del más grande pesado de la historia y esas imágenes inéditas de 1974 cobraron una importancia y una belleza que no habrían tenido antes. Además, en 1996, Ali ya padecía los efectos muy marcados del mal de Parkinson y, lamentablemente, el contraste entre esas imágenes de un Ali en la cúspide y las del momento del estreno son de knock out.

George Foreman y Mohammed Ali acompañaron a Gast cuando recibió el Oscar al mejor documental, y fue Foreman quien tuvo que ayudar a Ali a subir al escenario. Cuando le preguntaron a Foreman si le había gustado el documental, el hombre de las parrillas dijo: “lo vi varias veces y sigo pensando que el final va a cambiar”. Foreman aún no puede creer el desenlace de aquella pelea. Pero el “sigo pensando que el final va a cambiar” seguramente también refiere al final de sus vidas. Foreman se convirtió en una persona respetadísima, un tipo alegre, uno de los deportistas más admirados de los Estados Unidos. Aun se lo ve jovial y activo. Y Ali solo conserva su fabulosa historia.

Segmento de When we were kings, en el que se cuenta la pelea Ali-Foreman. El "rope a dope" a pleno.

POR EL RELATO
When we were kings no tiene relato en off. Simplemente se apoya en imágenes y testimonios para contar una historia fascinante. Y este detalle realza aún más el excelente trabajo de Gast.

Quedan muchas frases para la historia en el docu, pero la que se convirtió en marca registrada fue sin duda la que el pueblo zaireño acuñó para motivar a su campeón: “Ali boma ye”, que significa, simplemente, “Ali, matalo”. Toda una declaración de amor.

EL DATO ARGENTO

En el final del documental, Gast muestra varios de los knock outs más importantes de Ali en su carrera, entre los que se puede ver el que le propinó a Ringo Bonavena el 7 de diciembre de 1970. Pasa rápido. Tómenlo como un juego: descubra al hincha de Huracán en When we were kings.

Trailer de When we were kings, ganadora del Oscar al mejor documental en 1997.

martes, 23 de octubre de 2012

EL ARGENTINO DE ROCKY



Comienza la película con un plano de una pintura de Jesús sobre una pared de un gimnasio. Se escucha el sonido clásico del público, golpes de guantes. Hay una pelea. La cámara baja y asoma una cabeza. Antes que ninguna otra. Antes que la de Stallone incluso. Es, cuándo no, la de un argentino. Se trata de Pedro Lovell, “el argentino de Rocky”, en la piel de Spider Rico, el primer rival de El semental italiano.

Es sabido que siempre hay un argentino en cualquier éxito y en cualquier catástrofe a nivel mundial. La película Rocky no es la excepción. No es el argentino del Cirque du Soleil ni el argentino en el atentado en Beirut. Lovell es otra clase de argentino.

También, si se quiere, es el primer argentino tangencialmente salpicado por un Oscar (en 1976, Rocky ganó 3: mejor película, mejor montaje y mejor director, y tuvo otras 7 nominaciones). Antes que los de La historia oficial, El secreto de sus ojos o los de Gustavo Santaolalla.

SPIDER RICO VS.  ROCKY

La participación de Lovell en Rocky es corta. Unos pocos segundos donde muestra un estilo de boxeo interesante, con varias manos plenas en el rostro del futuro Rambo, van al descanso, y al regreso, y aparentemente sin necesidad porque en nuestras tarjetas está ganando, le zampa un cabezazo intencional a Balboa, quien enojado, desata una serie de seis manos letales hasta dejarlo acostado en la lona… donde le sigue pegando.

FIGURA DE ACCIÓN DE SPIDER RICO

Luego llega una escena de precaria deportividad: Balboa entra al vestuario fumando, y se encuentra con Spider Rico, tirado en una camilla, tomando cerveza en lata. Después se quejan de Julio César Chavez Jr… Y aquí aparece el único parlamento del argentino de Rocky: “Ey, tuviste suerte esta noche”, lo chicanea al púgil de la mandíbula torcida, tras lo cual entra un ñato, le da unos míseros 17 dólares con 20 centavos y le dice que peleó bien. Rocky, que ganó, se lleva un poco más, pero bastante menos que si hubiera agarrado el 27 a los 20 en la matutina: $ 40,55. Y hasta ahí llegó Spider Rico. O Pedro Osvaldo Lovell.

FAMILIA DE BOXEADORES

Pero Pedro Lovell no era actor. Era boxeador. De familia de boxeadores. Su papá, Alberto, un negro fortachón e hijo de un inmigrante oriundo de Barbados que llegó a Dock Sud, fue medalla de oro entre los pesados en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932. Su tío, Guillermo, consiguió la de plata en Berlín 36, también entre los pesados (es además el medallista olímpico argentino más joven, con 18 años y 215 días). Y su hermano mayor, Santiago Alberto, estuvo en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, y llegó a cuartos de final (pesado, obviamente), en un certamen que ganó el luego campeón mundial de la CMB y la AMB Joe Frazier (según la International Boxing Research Organization , uno de los 10 mejores pesos pesados de la historia). 
ALBERTO LOVELL, MEDALLA DE ORO EN LOS ANGELES 1932

A pesar de no haber sido olímpico como sus familiares más ilustres, Pedro Lovell se ganó un lugar en el boxeo profesional, sobre todo en los Estados Unidos, adonde emigró para probar suerte en el campo rentado, después de haber jugado en la reserva de Independiente en su juventud.

Debutó en el Civic Auditorium de San José, Califonia, el 13 de noviembre de 1970 con una victoria por nocaut en el primer asalto ante el local Ron Howard (quien se retiró luego de este combate luego de 3 derrotas por KO en 3 combates), tras la cual hilvanó una serie de 11 peleas ganadas por nocaut (seis en el primer round) y un empate.

EL REY DEL KO

Las crónicas en California hablaban de Lovell como “un artista del knock out”. Era poseedor de una derecha fulminante y lo llamaban alternativamente “KO King” (Rey del nocaut), “One punch” (Una piña) o “LA Bomber (El bombardero de Los Ángeles, aunque había nacido en Quilmes). El argentino perdió su invicto ante Terry Krueger, en agosto de 1973 en un combate polémico, y se tomó revancha tres meses más tarde con un nocaut en el primer round que no dejó dudas. Luego vinieron cinco victorias seguidas (tres por KO en el primer asalto) y, en 1976, la aparición de Rocky en su carrera. Por partida doble.

Por un lado, fue elegido para el papel de Spider Rico, con quien Rocky hace su primera pelea en el film, y en la que termina perdiendo por KO luego de darle un cabezazo intencional al púgil de Philadelphia.

Por otro lado, en enero de 1976 se enfrentó a Ken Norton (el segundo boxeador en vencer a Muhammad Ali, en 1973), que le ganó por KOT en el quinto asalto. Norton había sido el elegido para el papel de Apollo Creed (el campeón mundial de los pesados al que enfrenta Rocky en la película), pero Stallone decidió cambiarlo ya que la diferencia de estatura entre ambos (1.91 metro de Norton contra 1.75 de Sylvester) lo hacía parecer como un mediano. A Norton lo reemplazó Carl Weathers, que además de personificar a un muy buen Apollo Creed, participó en otras películas deportivas como la sátira golfística Happy Gilmore (con Adam Sandler) o The comebacks (fútbol americano).
 AFICHE DE LA PELEA NORTON-LOVELL (1976)

Lovell se retiró en noviembre de 1977, con un record de 18 victorias (14 KO), 3 derrotas y 2 empates. De sus 23 peleas como profesional, hizo solo una en Argentina, la anteúltima, el 30 de julio de 1977 ante Juan Antonio Musladino, al que le ganó por puntos tras 10 asaltos, en Florencio Varela.

Treinta años después de su debut cinematográfico, Lovell volvió a la saga del mítico boxeador italo-estadounidense en Rocky Balboa (la que sería Rocky 6), cuando el Semental lo encuentra a Spider Rico, ya bastante mayor y en malas condiciones, y le da trabajo en su restorán. Cualquier similitud con la historia de Prada y Gatica es pura coincidencia.


Fuentes
"Coronados de gloria", de Víctor Andrés Pochat. Ed. Corregidor.
http://espndeportes.espn.go.com Nota: "La saga de los hermanos Lovell", de Carlos Irusta.
www.boxrec.com
www.imdb.com