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martes, 16 de agosto de 2016

POCOS AROS EN EL CINE OLÍMPICO


El cine está en deuda con el  básquet olímpico. Un deporte que ha dado más de 100 títulos al séptimo arte, no tiene ficciones estrictamente olímpicas con la naranja, y la lista solo se amplía a tres si hablamos de documentales. ¿Por qué?

La respuesta se puede encontrar en dos factores. Primero: más del 90% de los filmes de básquet son de producción yanqui. Segundo: el cine deportivo se apoya generalmente en la épica final, un resultado sorpresivo, trabajoso, inédito. Y en el medallero olímpico basquetbolero no hay épica yanqui. Ha ganado 14 de los 18 torneos de básquet en los Juegos, con solo 5 derrotas en 135 partidos. No muchos conflictos, no demasiados problemas. Los exsoviéticos podrían contar en una peli la final de Munich 72, pero como fue un poco un choreo, quizás se abstuvieron.

Pero basta de lo que no fue. Hablemos de lo que hay. Y de lo que hay, el Dream Team es el eje.

THE DREAM TEAM (ESTADOS UNIDOS)

Presentado cuando se cumplieron 20 años de la irrupción del que para muchos fue el mejor equipo de todos los tiempos, de todos los deportes (incluso mejor que el Huracán del 73), The Dream Team está dirigido por Zak Levitt, un especialista en docus deportivos, y que tiene en su haber un par de goles para NBATV como Clutch City (sobre los Rockets campeones 94 y 95), The 84 Draft (el del draft que tuvo a Olajuwon, Jordan, Barkley, Stockton y el brasileño Oscar Schmidt), The Doctor (sí, sobre Julius Irving) y Bad Boys (Pistons campeones, para los 30x30 de ESPN). También aparece como productor del extraordinario Once Brothers, quizás lo mejor de la serie original de 30x30 de la cadena deportiva que hoy dirige el ratón Mickey.


El documental habla de un equipo novedoso e irrepetible, que tuvo a 11 de los 12 jugadores del plantel como miembros del Hall of Fame, y con personajes extraordinarios, como Charles Barkley, que es el primero en decir: “No sé nada de Angola, solo sé que está en problemas”.

El relato comienza con la decisión de la FIBA de permitir la participación de los NBA en los Juegos Olímpicos, y cómo se fue armando un plantel, al que Michael Jordan no quería acompañar. A partir de allí, emergen algunas sorpresas alrededor de un equipo que no podía generar sorpresas en lo deportivo: se sabía que aplastaría a todo el que se le pusiera en su camino. The Dream Team va revelando que Isaiah Thomas se quedó afuera porque nadie lo quería, que el grupo, una sumatoria de egos enormes, terminó de ensamblarse en una gira por Montecarlo, previa a Barcelona; que el técnico Chuck Daly se lo llevó a Michael Jordan todos los días a jugar al golf para ganárselo, y que el equipo de los sueños, en su primer partido de práctica… perdió.

La presencia de Magic Johnson, que estaba volviendo a jugar después del retiro cuando descubrió que había contraído el virus HIV, es fundamental. Cuenta los hechos con la misma gracia y naturalidad con la que jugaba. Y con esa simpatía, Magic se asombra, a 20 años, de lo que provocó el primer Dream Team. Igual que Barkley, cuando habla del primer partido en el Preolímpico de Portland, contra Cuba: “Era raro. Nosotros les íbamos a patear el culo y ellos se sacaban fotos con nosotros”.

Es el mismo Barkley que, en 2010, cuando ingresó al Hall of Fame, cuenta lo que significó ese equipo: “Nunca la pasé mejor con nadie. Todos nos llevábamos bien, no había egos… nos divertíamos.  Por supuesto, todos me recuerdan que no he ganado un campeonato. Bueno, para mí, fue como ganar un campeonato, el ganar una medalla de oro y juntarme con esos muchachos”. Una clara muestra de que para los yanquis, el título más preciado es el de la NBA. No considera la medalla de oro olímpica como la obtención de un campeonato. Al final, Charles exagera un poco y dice: “hablé con Tony Parker, hablé con Ginóbili, hablé con Dirk Nowitzky y todos ellos me dijeron que su primer amor por el básquet comenzó con el Dream Team. Y estoy muy orgulloso de eso”. Pará la moto, Charles, que en 1992 Manu ya se preparaba para debutar en la primera de Bahiense del Norte.

THE OTHER DREAM TEAM (LITUANIA)

“Fue el momento de mayor orgullo en nuestra historia deportiva”. Así de grande se escribe la epopeya del equipo lituano que obtuvo la medalla de bronce en los mismos juegos del debut del Dream Team. En el documental, que dirige el norteamericano descendiente de lituanos Marius Markevicius, el mismo David Stern lo reconoce como “otro Dream Team, diferente, porque es el sueño de una nación”.

Es que este excelente film rescata una historia inmensa, con varias aristas que convierten a ese bronce en un hecho formidable. Porque aquí, el contexto es absolutamente político. Y pesado. No solo se relata el milagro deportivo en condiciones muy precarias, sino que se cuenta la historia de la anexión de Lituania a la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, y lo que significó para el básquet lituano, que venía de ser dos veces campeón europeo (1937 y 1939). 


La hipótesis inicial de The other Dream Team es inmejorable: imágenes del triunfo de la URSS sobre Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988, segundos después de haber mostrado el zócalo con el record de los yanquis en la historia olímpica: 84-1 (derrota, quedó dicho, bastante polémica en la final de Munich 72). Gran victoria de la URSS, ¿no? Bueno, ahora te contamos que cuatro de los cinco titulares de ese equipo habían nacido en Kaunas. Arvydas Sabonis, Valdemar Chomicius, Rimas Kurtinaitis y Sarunas Marciulionis, todos lituanos.

Después de exponer la pica con el gobierno soviético, lo mal que se sentían cuando les decían que eran rusos, los contrabandos de jeans y electrónica comandados por Chomicius en cada viaje “a occidente”, la caída del muro de Berlín y la llegaba a la NBA de Marciulionis (con tintes de novela de espías), el docu se mete en la reconstrucción del país, que recuperó la independencia en 1990, pero que estaba devastado y, obviamente, no tenía dinero para encarar una experiencia olímpica. El esfuerzo de los propios jugadores se vio reflejado por el periodista George Shirk en una nota para el San Francisco Chronicle, que llegó a manos de la banda de rock Greatful Dead. Y fueron ellos, los rockeros, los que  aportaron dinero. Y no solo dinero. Tiempo después de un encuentro entre la psicodélica banda californiana con Marciulionis en Detroit, a los lituanos les llegó una caja con shorts y remeras con los colores de Lituania, y un logo que sería icónico durante los Juegos Olímpicos catalanes: el del esqueleto con la camiseta de Lietuva volcando la pelota. 


Luego de la derrota con el Dream Team en semis (imperdible ver a Karnisovas, protagonista del partido, sacando fotos desde el costado con una Kodak Instamatic), como no podía ser de otra manera, el duelo por el bronce es contra los opresores, los rusos, que participaban como Comunidad de Estados Independientes, y que les habían ganado en la fase de grupos.

El documental cuenta con los invalorables testimonios de un expresivo Bill Walton, Donnie Nelson (pieza clave para el encuentro con los Greatful Dead), David Stern, del expresidente lituano Vytautas Landsbergis, y además, relata en paralelo la llegada al draft de la NBA en 2011 de Jonas Valanciunas, nacido en 1992. Detalle poético si los hay. Mención especial para las fotos que acompañan los títulos finales: eso es el básquet.

EL CAMINO DEL ORO (ARGENTINA)

No es estrictamente un documental, porque se trata de un programa especial de ESPN, dentro del ciclo “Archivo Confidencial”, pero la verdad es que El camino del oro tiene todo lo que un docu puede tener.

Comienza relatando una derrota, en este caso, la de la final del Mundial 2002, y la construcción de un equipo que hizo historia. En Argentina, por convertirse en el primero en haber obtenido una medalla de oro olímpica en básquet. Y en el mundo, por haber sido el primero que venció a un Dream Team.


Con solo algunas aperturas para observar de dónde salieron y cómo se juntaron los integrantes de la Generación Dorada, el relato de El camino del oro es cronológico, con los protagonistas marcando sensaciones y reviviendo en los testimonios cada momento del que han pasado 10 años. Es una perla la declaración del verdugo argentino en la final del 2002, Dejan Bodiroga, con todos los condimentos para odiarlo: “Ocho puntos arriba a 2 minutos del final y hablar de los árbitros me parece un poco demasiado”. Cuando reconoce que la victoria en Atenas 2004, con la palomita de Manu, fue justa, trata de reivindicarse, pero ya es tarde. El daño estaba hecho.

AMIGOS SON LOS AMIGOS

En los tres documentales se habla de equipos deportivamente fenomenales, pero que adquieren un plus por la química y, fundamentalmente, la amistad. “Disfrutamos estar juntos, disfrutamos el viaje. Tomamos conciencia de los demás como personas. Entonces, cuando salíamos a la cancha, quizás era todavía mejor”, dice Magic Johnson en The Dream Team, donde se destaca más de una vez el disfrute y la aparición de “amistades improbables” como la Larry Bird, un chico blanco de Indiana, con el jamaiquino Pat Ewing. En The other Dream Team Marciulionis habla de esa “sensación increíble de amistad y victoria” luego de obtener el bronce en Barcelona. Y Hugo Sconochini define la misma sensación de manera magistral en El camino del oro: “No éramos compañeros de equipo sino hermanos de camiseta”. En todos hay lágrimas contenidas y emoción en el final.

SIMILITUDES Y ALGO MÁS

Existen otras películas y documentales donde el básquet olímpico aparece tangencialmente, como la muy buena Tiempo Muerto (2012), de los hermanos Baltazar e Iván Tokman, sobre los campeones del 50, en la que se habla de los Juegos de Londres 48 y un poco sobre la posibilidad argentina de podio en Melbourne, a los que no pudo ir la selección por la suspensión impuesta por la Revolución Libertadora del 55. También en la serie documental de cuatro capítulos La Argentina olímpica (2012), de Christian Rémoli, se relatan los sucesos que llevaron a la obtención del oro en Atenas, dentro del marco de la historia del olimpismo albiceleste.


Las biografías de algunos basquetbolistas incluyen menciones a los Juegos Olímpicos. Por ejemplo, Drazen (2006), arranca con un triple y un inmediato robo para otro triple de Petrovic contra el Dream Team en Barcelona 92. Al mismo juego olímpico refieren, muy brevemente, Magic Johnson: Always showtime  y Airtime, ambas de 1993 y con las mismas imágenes de archivo que utiliza The Dream Team.



Es mucho y muy bueno lo que ofrece Chócala, la serie española de 13 capítulos sobre la historia del básquet (1992), en materia de baloncesto olímpico. Por ejemplo, cuenta cómo fue el primer torneo olímpico de básquet en Berlin 1936, del que, curiosamente, no hay ni una sola imagen en el extraordinario y extenso (casi cuatro horas) documental de la directora Leni Riefenstahl sobre los considerados Juegos de Don Adolfo. En Chócala se pude ver al único judío en el equipo de Estados Unidos que ganó el primer oro olímpico del baloncesto, justamente en los Juegos del nazismo, y un basquetbolista de Canadá dice que solo había 8 medallas de plata para los deportistas (las entregaba el mismísimo canadiense James Naismith, inventor de este deporte), por lo que a varios de ellos les dieron una de bronce, luego de perder una final, que se jugó en una cancha de tenis de arcilla adaptada y bajo la lluvia. Final, sea dicho, dirigida por Avery Brundage, quien años más tarde fuera presidente del Comité Olímpico Internacional (sí, el mismo que decidió seguir los Juegos luego de la matanza de atletas israelíes en Munich 72).

Hay básquet olímpico en el cine con historias maravillosas y, por suerte, con equipos que jugaban bárbaro. Vale la pena entrarles.

Links:

The Dream Team https://www.youtube.com/watch?v=gAGTYC7IYeU
The other Dream Team http://putlocker.is/watch-the-other-dream-team-online-free-putlocker.html
El camino del oro https://www.youtube.com/watch?v=eTaJrMs0cw4

sábado, 16 de agosto de 2014

LOS MUNDIALES DE BÁSQUET Y EL CINE

Aquí les dejo algunos links de las películas y documentales de las que hablamos hoy en La Claqueta de UCU, en la columna de Básquet y Cine, en Uno contra uno (TyC Sports). Y algún material extra. El tema era "Los mundiales de básquet en el cine". No hay mucho, pero algo encontramos.

ONCE BROTHERS (2010)
Gran documental, relatado por Vlade Divac, sobre cómo Divac y Petrovic, casi hermanos en la vida, se distancian por los problemas internos de la ex Yugoslavia, y terminan enemistados por un incidente que se dio en el Mundial 90 de Argentina, cuando Yugoslavia fue campeón. 

De los mejor de la serie de documentales 30x30 de ESPN. Lo dirige Michael Tolajian, que participó como editor en The Year of Yao (docu sobre la llegada de Yao Ming a la NBA), Bluegrass Kingdom: The Gospel of Kentucky Basketball (otro docu sobre la cuna del básquet de Kentucky, con Pat Riley) y Making the Cut: The Road to Pebble Beach (un docu de golf, con el comediante Ray Romano). 

Para emocionarse.

Película completa.
Once Brothers (2010)


TIEMPO MUERTO (2010)
Otra joyita. Basada en la investigación del sociólogo y entrenador de básquet Emilio Gutiérrez, que cuenta la historia del equipo argentino campeón del primer mundial de la historia, suspendido por la Revolución Libertadora por sus vínculos con Perón. También se cuenta la historia de un grupo de jugadores que se sigue juntando casi periódicamente, en el Club Palermo, desde hace 60 años, y de su reivindicación, en la última década. Y es imperdible la historia de amor de Ricardo González y Rubí, su esposa. 

Directores: Baltazar e Iván Tokman. 
Participan Jorge Canavesi, Oscar Furlong, Omar Monza, Ricardo González, Rubén Menini, Ignacio Poleti, Juan Carlos Uder.
Productor: Maxi Dubois.
Edición: Miguel Pérez (La república perdida, I y II, Tango Feroz, Ay, Juancito, Casas de Fuego, Hundan al Belgrano, Rosa de lejos, Señora de nadie).

Película completa. 
Tiempo muerto (2012)


WE WERE THE WORLD CHAMPIONS (2013)

Documental dedicado al fenómeno del básquet en Yugoslavia, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta la primera medalla de oro en el Mundial de Liubliana 1970.

Se basa en la historia de cuatro héroes del básquet yugoslavo: Nebojsa Popovic (jugó el mundial 50), Bora Stankovic (secretario general de FIBA 1976-2002), Radomir Saper and Aleksandar Nikolic (padre del básquet yugoslavo, campeón del 70, entre otro miles de logros).

Yugoslavia fue 5 veces campeón mundial, 3 veces segundo, 2 veces tercero. Desde Brasil 63 no bajó del podio (salvo en Toronto 1994, torneo en el que no participó por estar su federación sancionada, igual que en el de fútbol) hasta su última participación, Indianápolis 2002, donde fue campeón en la recordada final contra Argentina en tiempo suplementario. Fue 8 veces campeón europeo y oro olímpico en Moscú 1980, plata en México 68, Montreal 76, Seúl 88 y Atlanta 96; y bronce en Los Angeles 84.

Director: Ivica Vidanovic

Produce: Intermedia Networks (la misma productora que hizo dos películas de ficción sobre la participación de Yugoslavia en el Mundial de Fútbol 1930 (Motevideo, por Dios! -2010- y Nos vemos en Montevideo -2014-). 

Trailer de la película
We were the world champions (2013)

EN CUERPO Y ALMA (1951)

No es de un mundial en sí, pero sí es producto de la consagración de Argentina en el Mundial del 50. Protagonizada por Armando Bo, junto a los basqutebolistas Oscar Furlong, Omar Monza y Enrique y Roberto Viau.

Armando Bo muestra en esta película sus dotes de buen jugador de básquet (jugó en San Lorenzo en la década del 40) y su predisposición para el deporte, ya que en su filmografía figuran varias películas de fútbol (Pelota de trapo, Pelota de cuero -que también dirigió-, El hijo de crack y Sacachispas), una de boxeo (Su última pelea) y una de automovilismo (Fangio el demonio de las pistas)

Director: Leopoldo Torres Ríos.

BONUS TRACK
Diego Brunetti, colaborador incansable, alma de este blog, aporta dos incunables, que se pueden bajar. 
Un documental de presentación del Dream Team II, el que fue al Mundial de Toronto en 1994. 

https://mega.co.nz/#!o1QiTTwZ!Y6O_u5_Zmt2LCA4SN9IeXc15OHnEoTyzcHfBHv7IMrc

Y la serie Chócala!, que cuenta la historia de los ciclos olímpicos del básquet español. Calidad mas o menos, pero es un documento, che. 

http://www.allsports-tv.com/t5569-chocala-1992-serie-documental-completa


lunes, 11 de marzo de 2013

ALI Y FOREMAN, EN ZAIRE Y POR 10 PALOS VERDES

When we were kings (1996), el documental sobre la pelea que Mohammed Alí le ganó al hasta entonces aparentemente invencible George Foreman, en Kinshasa, Zaire, el 30 de octubre de 1974 (si, pleno cumple de Diego Maradona) es una verdadera obra de arte, por varios motivos.

Afiche del documental When we were kings. 

POR LA HISTORIA

El promotor de los pelos parados Don King (en el film, el escritor Norman Mailer explica su extraño pelambre: “dicen que quedó así porque cayó en el hueco de un ascensor”), no muy conocido por entonces, intenta meterse en el gran negocio del boxeo. Habla con el entonces campeón del mundo de los pesados, George Foreman (sí, el de las parrillas que te venden a las 3 de la mañana en los programas informerciales), 25 años, que viene de destrozar a otros monstruos de la categoría como Ken Norton y Joe Frazier, y lo compromete a pelear con Ali si le consigue 5 millones de dólares de bolsa. Foreman acepta. Don King repite el argumento con Ali, 32 años, que había pasado tres años sin pelear y había perdido su título mundial y su licencia para boxear por haberse negado a enrolarse en el ejército para la guerra de Vietnam, como objetor de consciencia. Ali también acepta. King tenía a los dos boxeadores, pero le faltaban los 10 millones. Quien se interesa el proyecto y pone la plata para lavar un poco la imagen de su sangriento régimen es Mobutu Sese Seko, el dictador de Zaire (antes Congo Belga, ahora República de Congo). La pelea se hará en Kinshasa, capital zaireña, en el estadio 20 de Mayo, debajo del cual se torturaba y mataba gente, como en el estadio Nacional de Santiago de Chile. La verdad es que este detalle importó poco en general (en el documental se habla del tema pero nadie se escandaliza) y el match es bautizado como "Rumble in the jungle" (Rugido en la jungla).

King organiza un festival artístico, una especie de Woodstock africano, con BB King, James Brown, The Crusaiders, The Spinners, Celia Cruz y Miriam Makeba (la del Pata Pata), entre otros. La pelea sería el broche de oro del festival. 

Pocos días antes del combate, Foreman sufre una lesión en un ojo y el enfrentamiento se posterga 5 semanas. Ali realiza durante todo el mes y medio un trabajo de integración con el pueblo zaireño, se dice uno de ellos (“soy americano, pero aquí he vuelto a casa a pelear por mis hermanos”) y se entrena a puertas abiertas. La gente de inmediato se pone de su lado. Foreman, en cambio, se muestra más serio, se encierra en su bunker y comete el error de llevar consigo a Zaire a su perro, un ovejero alemán, igual a los que utiliza para la represión la policía zaireña. Fue al Once con un brazalete con la cruz gamada, digamos.

Afiche de promoción de la pelea Ali-Foreman, en Zaire.

De todos modos, el día de la pelea, la gran mayoría cree que Ali será destrozado arriba del ring. El mismo Mailer reconoce que vio el miedo del púgil de Louisville, “como el de un hombre que va a la horca”. Foreman, que llegaba con un invicto de 40 peleas como profesional y 37 nocauts, sale a terminar el pleito rápidamente, pero se encuentra con un Ali que no “baila” en el ring sino que se recuesta sobre las cuerdas y recibe todo lo que Foreman le tira. Bomba tras bomba. En el sexto round, el campeón empieza a denotar cansancio. Ali se suelta y comienza a bailar y a picar (“se mueve como una mariposa, pica como una abeja”, decía su segundo Bundini Brown). Para sorpresa y beneplácito general, Ali gana por nocaut en el octavo asalto. Su táctica sería bautizada como “rope a dope”, algo así como “hacerse el tonto sobre las cuerdas”.

POR LA FORMA

La fortuna jugó dos veces en favor de When we were kings. Leon Gast fue contratado para grabar el festival artístico. De hecho, Gast se había encargado de filmar de otros shows musicales de BB King y de Greatfull Dead, por ejemplo. Pero, dada la postergación de la pelea y para matar el tiempo muerto, Gast comienza a seguir a Ali. Y Ali siempre da frutos.

El otro punto que potenció a este documental fue el paso del tiempo. Casi todo el material se obtuvo en 1974, pero recién vio la luz 22 años después, por problemas de derechos. Habría sido un gran film en 1975, seguramente. Pero se habría perdido en la ebullición de momento de Ali: otras peleas, sus constantes apariciones mediáticas, sus polémicas… When we were kings se estrenó en un momento de casi nula exposición del más grande pesado de la historia y esas imágenes inéditas de 1974 cobraron una importancia y una belleza que no habrían tenido antes. Además, en 1996, Ali ya padecía los efectos muy marcados del mal de Parkinson y, lamentablemente, el contraste entre esas imágenes de un Ali en la cúspide y las del momento del estreno son de knock out.

George Foreman y Mohammed Ali acompañaron a Gast cuando recibió el Oscar al mejor documental, y fue Foreman quien tuvo que ayudar a Ali a subir al escenario. Cuando le preguntaron a Foreman si le había gustado el documental, el hombre de las parrillas dijo: “lo vi varias veces y sigo pensando que el final va a cambiar”. Foreman aún no puede creer el desenlace de aquella pelea. Pero el “sigo pensando que el final va a cambiar” seguramente también refiere al final de sus vidas. Foreman se convirtió en una persona respetadísima, un tipo alegre, uno de los deportistas más admirados de los Estados Unidos. Aun se lo ve jovial y activo. Y Ali solo conserva su fabulosa historia.

Segmento de When we were kings, en el que se cuenta la pelea Ali-Foreman. El "rope a dope" a pleno.

POR EL RELATO
When we were kings no tiene relato en off. Simplemente se apoya en imágenes y testimonios para contar una historia fascinante. Y este detalle realza aún más el excelente trabajo de Gast.

Quedan muchas frases para la historia en el docu, pero la que se convirtió en marca registrada fue sin duda la que el pueblo zaireño acuñó para motivar a su campeón: “Ali boma ye”, que significa, simplemente, “Ali, matalo”. Toda una declaración de amor.

EL DATO ARGENTO

En el final del documental, Gast muestra varios de los knock outs más importantes de Ali en su carrera, entre los que se puede ver el que le propinó a Ringo Bonavena el 7 de diciembre de 1970. Pasa rápido. Tómenlo como un juego: descubra al hincha de Huracán en When we were kings.

Trailer de When we were kings, ganadora del Oscar al mejor documental en 1997.