Mostrando entradas con la etiqueta rocky. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta rocky. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de marzo de 2013

THRILLA IN MANILA: EL DIA QUE ALI QUISO ABANDONAR


Otra vez Ali. Otra pelea histórica. Pero en Thrilla in Manila (2008), este documental de John Dower (también director de Once upon the time: the extraordinary story of the New York Cosmos), las cosas son un poco diferentes de las que se ven en When we were kings

DE PELÍCULA

El combate en sí fue colosal, considerado uno de los más agotadores, extraordinarios y casi inhumanos de la historia del boxeo. Una de las tantas peleas del siglo, pero una a la que el slogan le quedó chico. Mohammed Ali y Joe Frazier llegan al combate del 1 de octubre de 1975, en Manilla, Filipinas, con una victoria para cada uno. Frazier había derrotado sorpresivamente a Ali el 1 de marzo de 1971, en el Madison Square Garden cuando Ali estaba volviendo al boxeo después de la prohibición, y pretendía recobrar su título del mundo. Era la primera derrota profesional del artista del boxeo antes conocido como Cassius Clay. La revancha, otra vez en el Madison, en enero de 1974, fue para Ali. Y así fue que quedó todo listo para el Thrilla in Manila (Suspenso en Manila, en español), el tercer y definitivo combate entre ambos.

Tapa de la revista Sports Illustrated, previa a la pelea. Don King dueño del combate. Alí comenzaba su burla hacia Frazier.

A las 10 de la mañana de Manila (otra vez la televisión para Estados Unidos obliga a un horario poco habitual) Frazier arranca, como siempre, tomándose su tiempo para entrar en ritmo, y Ali intenta sacar provecho de esos rounds iniciales. No puede. A partir del cuarto, Ali empieza a cansarse, Frazier toma la iniciativa y da vuelta la pelea, hasta que también afloran en él síntomas de la fatiga. Ali recupera un poco de aire, llega a conectar dos buenas manos en el rostro de Frazier y entre los asaltos 11 y 12 (las peleas por título mundial en esa época eran todas a 15 rounds) le cierra el ojo izquierdo.

En el round 13, el cine se apodera de la pelea. Un gancho de derecha de Ali hace volar el protector bucal de Frazier hasta el ringside, y ante la imposibilidad reglamentaria de volver a colocarlo, aguanta 2 minutos sin él. Su mandíbula lo sufre, lo mismo que su ojo derecho.

Frazier entra al 14° asalto exhausto y en muy malas condiciones. Y Ali, que no está mucho mejor, pero da muestras de querer terminar el combate, sale a rematar su faena. Atacando siempre por el lado izquierdo de Frazier para aprovechar su ceguera, el de Louisville logra poner al borde del nocaut a Frazier, al que le cierra también su ojo derecho. Casi ciego y sin fuerzas, Frazier llega al final del ante último asalto. En su rincón, su entrenador Eddie Futch detiene la pelea, a pesar de que el Frazier quierea seguir. “Todo terminó, nadie olvidará lo que hiciste aquí hoy”, le dice Futch a su pupilo. En el mismo momento que Futch definía el abandono, en el otro rincón, Ali le suplicaba a su entrenador histórico, Angelo Dundee: “Córtame los guantes”, que a diferencia del “córtame el párpado” de Rocky, aquí significa que ya no quiere pelear más. Está agotado. Mientras discuten Ali y Dundee, se dan cuenta de que Frazier tiró la toalla. Como puede, Ali se pone de pie, levanta los brazos y festeja, pero a los pocos segundos, cae de rodillas casi desmayado, en lo que se considera una de las secuencias más dramáticas de la historia del boxeo.

DEL LADO DE FRAZIER

Así como When we were kings muestra al Ali heroico y carismático, Thrilla in Manila le da la oportunidad a Frazier de decir su verdad. Y es una verdad que no deja bien parado al más grande pesado de todos los tiempos.

En su acting provocador, Ali fue mucho más duro con Frazier que con cualquier otro rival. Algo llamativo porque se suponía que tenían una buena relación y el mismo Joe había intercedido personalmente ante el presidente Richard Nixon para que le devolvieran a Ali su licencia para volver a boxear.

Ali lo llamó “feo”, “ignorante”, “gorila”, “Joe Kong” y humilló a la familia de Frazier desde que se anunció el combate. Y Frazier nunca se lo perdonó. Incluso después del reconocimiento que hizo Ali apenas terminó la pelea en Filipinas. "Joe Frazier, lo diré al mundo ahora, sacaste lo mejor de mí, eres un hombre increíble, que Dios te bendiga. Es el mejor boxeador de todos los tiempos, junto conmigo". Ali mandó a pedir disculpas por todo lo que había dicho sobre Frazier, pero Joe quería algo más: “Si eran disculpas sinceras, quería que viniera él en persona, y nunca lo hizo”. La amargura de Frazier por esa pelea es inabarcable. Uno lo ve referirse a ese combate, 30 años después, y queda la sensación de que hubiera preferido morirse en el ring ese día antes que abandonar

Así quedó el rostro de Frazier luego de la pelea con Ali en Filipinas.

El retrato de Ali queda salpicado en este film y el mismo Frazier casi como que toma al mal de Parkinson de Clay como un castigo divino. Una revancha.

Frazier nunca se recuperó ni mental ni físicamente de aquella tremenda lucha. Al tiempo del combate en Manila, Frazier comenzó a evidenciar problemas en el habla y también motores, por lo que se retiró en 1976, tras una derrota ante Foreman (volvió en 1980 para pelear y perder con Larry Holmes y Trevor Berbick, pero en muy mal estado).

SIMILITUDES

Al igual que en la pelea Ali-Foreman en Kinshasa, un dictador sediento de buena prensa aportó el dinero para la nueva pelea del siglo. Se trata de Ferdinando Marcos, el entonces presidente filipino, quien se comunicó con Don King para acercarle la oferta, y el promotor, que jamás se fijó en detalles nimios como torturas, ley marcial y terrorismo de estado, aceptó gustoso.

Thrilla in Manila es un documental hecho para televisión, lo que no le resta para nada calidad ni belleza. Por eso quizás no ganó un Oscar, pero si fue nominada para el Gran Premio del Jurado del Sundance Film Festival de 2009. 

El documental tiene argumento, tiene historia, tiene testimonios impactantes. Pero si no los tuviera, vale la pena solamente por tener dentro a una de las mejores peleas de la historia. Si Stallone no dice que se inspiró en Thrilla in Manila para hacer el final de Rocky II (Apollo Creed, campeón, y Rocky, retador, llegan al último round, exhaustos ambos, caen juntos al suelo y el Semental Italiano logra incorporarse cuando la cuenta para ambos llegaba a 9) es un mentiroso.

Vean los últimos dos rounds de la pelea transmitida por HBO. Si se sorprenden diciendo en voz alta "cómo está cobrando este muchacho, cómo puede mantenerse en pie" es normal. Y recomiendo ver la cara de "no puede ser que todavía esté parado" de Ali. 



Aquí va el round final de Rocky II, para comparar.



martes, 23 de octubre de 2012

EL ARGENTINO DE ROCKY



Comienza la película con un plano de una pintura de Jesús sobre una pared de un gimnasio. Se escucha el sonido clásico del público, golpes de guantes. Hay una pelea. La cámara baja y asoma una cabeza. Antes que ninguna otra. Antes que la de Stallone incluso. Es, cuándo no, la de un argentino. Se trata de Pedro Lovell, “el argentino de Rocky”, en la piel de Spider Rico, el primer rival de El semental italiano.

Es sabido que siempre hay un argentino en cualquier éxito y en cualquier catástrofe a nivel mundial. La película Rocky no es la excepción. No es el argentino del Cirque du Soleil ni el argentino en el atentado en Beirut. Lovell es otra clase de argentino.

También, si se quiere, es el primer argentino tangencialmente salpicado por un Oscar (en 1976, Rocky ganó 3: mejor película, mejor montaje y mejor director, y tuvo otras 7 nominaciones). Antes que los de La historia oficial, El secreto de sus ojos o los de Gustavo Santaolalla.

SPIDER RICO VS.  ROCKY

La participación de Lovell en Rocky es corta. Unos pocos segundos donde muestra un estilo de boxeo interesante, con varias manos plenas en el rostro del futuro Rambo, van al descanso, y al regreso, y aparentemente sin necesidad porque en nuestras tarjetas está ganando, le zampa un cabezazo intencional a Balboa, quien enojado, desata una serie de seis manos letales hasta dejarlo acostado en la lona… donde le sigue pegando.

FIGURA DE ACCIÓN DE SPIDER RICO

Luego llega una escena de precaria deportividad: Balboa entra al vestuario fumando, y se encuentra con Spider Rico, tirado en una camilla, tomando cerveza en lata. Después se quejan de Julio César Chavez Jr… Y aquí aparece el único parlamento del argentino de Rocky: “Ey, tuviste suerte esta noche”, lo chicanea al púgil de la mandíbula torcida, tras lo cual entra un ñato, le da unos míseros 17 dólares con 20 centavos y le dice que peleó bien. Rocky, que ganó, se lleva un poco más, pero bastante menos que si hubiera agarrado el 27 a los 20 en la matutina: $ 40,55. Y hasta ahí llegó Spider Rico. O Pedro Osvaldo Lovell.

FAMILIA DE BOXEADORES

Pero Pedro Lovell no era actor. Era boxeador. De familia de boxeadores. Su papá, Alberto, un negro fortachón e hijo de un inmigrante oriundo de Barbados que llegó a Dock Sud, fue medalla de oro entre los pesados en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932. Su tío, Guillermo, consiguió la de plata en Berlín 36, también entre los pesados (es además el medallista olímpico argentino más joven, con 18 años y 215 días). Y su hermano mayor, Santiago Alberto, estuvo en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, y llegó a cuartos de final (pesado, obviamente), en un certamen que ganó el luego campeón mundial de la CMB y la AMB Joe Frazier (según la International Boxing Research Organization , uno de los 10 mejores pesos pesados de la historia). 
ALBERTO LOVELL, MEDALLA DE ORO EN LOS ANGELES 1932

A pesar de no haber sido olímpico como sus familiares más ilustres, Pedro Lovell se ganó un lugar en el boxeo profesional, sobre todo en los Estados Unidos, adonde emigró para probar suerte en el campo rentado, después de haber jugado en la reserva de Independiente en su juventud.

Debutó en el Civic Auditorium de San José, Califonia, el 13 de noviembre de 1970 con una victoria por nocaut en el primer asalto ante el local Ron Howard (quien se retiró luego de este combate luego de 3 derrotas por KO en 3 combates), tras la cual hilvanó una serie de 11 peleas ganadas por nocaut (seis en el primer round) y un empate.

EL REY DEL KO

Las crónicas en California hablaban de Lovell como “un artista del knock out”. Era poseedor de una derecha fulminante y lo llamaban alternativamente “KO King” (Rey del nocaut), “One punch” (Una piña) o “LA Bomber (El bombardero de Los Ángeles, aunque había nacido en Quilmes). El argentino perdió su invicto ante Terry Krueger, en agosto de 1973 en un combate polémico, y se tomó revancha tres meses más tarde con un nocaut en el primer round que no dejó dudas. Luego vinieron cinco victorias seguidas (tres por KO en el primer asalto) y, en 1976, la aparición de Rocky en su carrera. Por partida doble.

Por un lado, fue elegido para el papel de Spider Rico, con quien Rocky hace su primera pelea en el film, y en la que termina perdiendo por KO luego de darle un cabezazo intencional al púgil de Philadelphia.

Por otro lado, en enero de 1976 se enfrentó a Ken Norton (el segundo boxeador en vencer a Muhammad Ali, en 1973), que le ganó por KOT en el quinto asalto. Norton había sido el elegido para el papel de Apollo Creed (el campeón mundial de los pesados al que enfrenta Rocky en la película), pero Stallone decidió cambiarlo ya que la diferencia de estatura entre ambos (1.91 metro de Norton contra 1.75 de Sylvester) lo hacía parecer como un mediano. A Norton lo reemplazó Carl Weathers, que además de personificar a un muy buen Apollo Creed, participó en otras películas deportivas como la sátira golfística Happy Gilmore (con Adam Sandler) o The comebacks (fútbol americano).
 AFICHE DE LA PELEA NORTON-LOVELL (1976)

Lovell se retiró en noviembre de 1977, con un record de 18 victorias (14 KO), 3 derrotas y 2 empates. De sus 23 peleas como profesional, hizo solo una en Argentina, la anteúltima, el 30 de julio de 1977 ante Juan Antonio Musladino, al que le ganó por puntos tras 10 asaltos, en Florencio Varela.

Treinta años después de su debut cinematográfico, Lovell volvió a la saga del mítico boxeador italo-estadounidense en Rocky Balboa (la que sería Rocky 6), cuando el Semental lo encuentra a Spider Rico, ya bastante mayor y en malas condiciones, y le da trabajo en su restorán. Cualquier similitud con la historia de Prada y Gatica es pura coincidencia.


Fuentes
"Coronados de gloria", de Víctor Andrés Pochat. Ed. Corregidor.
http://espndeportes.espn.go.com Nota: "La saga de los hermanos Lovell", de Carlos Irusta.
www.boxrec.com
www.imdb.com