Gracias, Oliver. Serás recordado en nuestras oraciones matinales.
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jueves, 29 de noviembre de 2012
LOLA BUNNY: DEBUTÓ CON JORDAN PERO AMA A MANU
Después de haber visto el segundo post sobre Space Jam, en el que se descubre que Lola Bunny debutó cinematográficamente para jugar con Michael Jordan en el film, Oliver Galak (@OliverGalak) realizó otro gran aporte a La claqueta no se mancha. Nos pasó este video en el que se ve Lola podrá haber debutado con Air Jordan, pero a quien verdaderamente ama es a Manu Ginóbili.
Gracias, Oliver. Serás recordado en nuestras oraciones matinales.
Gracias, Oliver. Serás recordado en nuestras oraciones matinales.
BUGGS BUNNY CONTRA MICKEY, EN SPACE JAM (PARTE 2)
La idea
de hacer una película con Michael Jordan y los Looney Tunes surgió luego de una
publicidad de Nike, de 1993, en la
que MJ y Buggs Bunny se enfrentaban en un partido de básquet
a Marvin el marciano (que en el film es el árbitro) y un grupo de alienígenas. En
el comercial, obviamente, juegan por las zapatillas.
La publicidad de Nike que inspiró a Space Jam.
Pero
esta no es la única conexión de un aviso publicitario con Space Jam. En un momento, luego de haber sufrido el robo de su
habilidad por parte de los Monstars, los cinco jugadores que la están pateando en la NBA, se quejan
de algún modo, y Larry Johnson dice: “Mi abuela juega mejor que yo”. Quizás no
se haya entendido por estas latitudes, pero sí se entendió en el gran país del norte, donde el ex
Hornets y New York Knicks hizo una publicidad en la que interpreta a una
abuelita que juega al básquet como los dioses, solo porque tiene zapatillas…
Converse. Después de este aviso, a Larry le quedó el apodo: Grandma-ma.
La abuelita de Larry Johnson: in your face.
Space Jam está lleno de guiños ocultos y otros no
tanto. Por ejemplo, cuando los Looney Tunes viajan a Montaña Tontolandia, se
puede ver el monolito de 2001: Odisea del Espacio flotando en un costado. O el
gimnasio de prácticas del Tune Squad, que se llama 'Leon Schlesinger', en
homenaje al primer productor de los Looney Tunes. También tenemos a Charles
Barkley pidiendo perdón para recuperar su habilidad con la naranja, y
entre todas las cosas que dice que no va a volver a hacer, agrega: “Y nunca
volveré a salir con Madonna otra vez”. Pillín.
NO SE
SALVA NI EL RATÓN MICKEY
El Pato
Lucas propone como nombre del equipo de los Looney Tunes “The Ducks (Los Patos;
hay una calle con ese nombre en Parque Patricios)”, pero sus compañeros lo
desestiman. Y Buggs Bunny, conejo cínico si los hay, lanza un tiro por
elevación hacia el congelado trasero de Walt Disney: “Qué clase de organización
tipo Mickey Mouse podría ponerle de nombre The Ducks a su equipo?”.
Precisamente The Walt Disney Company, que en 1993 había fundado una franquicia
para la NHL (la liga profesional yanqui de hockey sobre hielo) llamada The
Mighty Ducks, en honor a una película del mismo nombre, pero con chicos,
protagonizada por Emilio Estevez (acá se la conoce como Los campeones).
EL DIOS
FACTURA, A PLENO
MJ no
perdió oportunidad de facturar un extra con Space
Jam. Al mejor estilo Adrián Suar en El sodero de mi vida, el astro
aprovecha para meter sus marcas, de la manera más descarada y original. Es
cuando su representante, Stanley (Wayne Knight) lo va a buscar al mundo de los
dibujitos y se lo quiere llevar de nuevo al real: “Vamos, Michael. Tenés que
jugar (al béisbol en ese momento). Ponete tus Hanes (calzoncillos), atáte las
Nikes, tomáte tus Wheaties (cereales) y tu Gatorade y vamos a clavarnos un Big
Mac camino al estadio”. Clink, caja.
INOLVIDABLE
SOUND TRACK
No se
puede abordar un recordatorio de la película Space Jam sin hablar de su música. Es curioso que los temas más
identificables y basquetboleros de la película, como Get ready for this, de 2
Unlimited, y Pump up the jam, de Technotronic, no están incluidos en el album
del film. Pero si lo están Space Jam
o la muy jordanesca e inspiradora I belive I can fly.
La
perlita del soundtrack de Space Jam
es Basketball Jones, interpretada por Barry White y el comediante Chris Rock,
cuya versión original del año 1973 es a su vez una parodia del dúo humorístico
Cheech and Chong a una canción del momento, Love Jones, de la one hit band Brighter Side of Darkness
(un grupo soul de tres negros adultos, liderados por un chico de 12 años).
Basketball Jones es una parodia del tema Love Jones. En la película la cantan Barry Withe y Chris Rock.
CURIOSIDADES
Y DETALLES DE UN ÉXITO
Los
efectos especiales están a cargo de un prócer como Ed Jones, que había ganado
un Oscar 1989 por Quién engañó a Rogger
Rabbit, además de haber participado en Volver
al futuro, Star Wars, Los Cazafantasamas, Indiana Jones, Cocoon, Poltergeist
II, Terminator 2 y Ghost, entre
otras.
En Space Jam se produjeron dos debuts de
dos carreras que no brillaron demasiado. Se trata de la primera aparición
absoluta de Lola Bunny (la
Buggs Bunny femenina), quien volverá a aparecer poco y nada
con los Looney Tunes en el futuro. Y también es el primer y ante último film de
Manner Washington, el chico que hace de Jeffery Jordan (el hijo mayor de
Michael) y que luego tendría una corta participación en otra peli con
reminiscencia basquetbolística, un bodriazo protagonizado por Shaquille O’Neal
llamado Steel, un hombre de acero.
Bien por el pibe que se dio el gusto de trabajar con Air Jordan y Shaq.
Joe
Pitka es considerado uno de los mejores directores de comerciales del mundo aunque
solo dirigió dos largometrajes en su vida, ambas deportivas: Space Jam (se quedó con la pelota rayada
de la película, ni que hubiera hecho un hattrick) y la de su debut, Let it ride, una de caballos de carrera,
con Richard Dreyfuss, que hace de un taxista que no puede dejar de apostar (no
dejó un gran recuerdo esta peli). Let it
ride está basada en una novela de Jay Cronley, un periodista de turf de la cadena ESPN , y tiene guión
de Nancy Dowd, la misma de la delirante y violenta Slap Shot (El Castañazo
en español), de hockey sobre hielo y con Paul Newman.
Ray
Didinger y Glen Macnow no incluyeron a Space
Jam entre las 100 mejores films de deportes en su libro “The ultimate book
of sports movies”, pero sí aparece en un apartado especial de películas para
ver con chicos. Y allí ofrecen un buen resumen: “Pongamos a Roger Rabbit en zapatillas de
básquet, sumémosle a su majestad Michael Jordan y tenemos esta película, una
buena combinación de animación y actores. Spaces Jam toma a los personajes de
Looney Tunes y los convierte en compañeros de equipo de Jordan en un partido
contra aliens que quieren esclavizarlos. Así que, Buggs Bunny reemplaza a Tony
Kukoc, lo que es bueno para nosotros. Las escenas de básquetbol son muy buenas,
con la ventaja y la libertad que le da la animación a todo. Mucho humor de
slapstick, que es lo que se espera de la barra de Looney Tunes. Y, otra vez, grandes
cameos de tipos como Charles Barkley, Larry Bird, Pat Ewing y Shawn Bradley.
¿Shawn Bradley? ¿Quién lo invitó?”.
Y LO ÚLTIMO: LOS NÚMEROS DE CAMISETA DEL TUNE SQUAD
1- Bugs
Bunny
2- Pato
Lucas
3-
Sniffles
6- Sam
Bigotes
8-
Porky
9-
Silvestre
10-
Lola Bunny
13-
Coyote
23-Michael Jordan
25- Sabueso
del corral
33-
Gallo Claudio
53-
Elmer Gruñón
Corazón
- Pepe Le Pew
? -
Beaky Buzzard (cuevo bebé)
Como
rompe su camiseta al ponérsela antes del partido, no se sabe qué número usa el
Demonio de Tasmania, aunque algunas fuentes aseguran que no lucía un número
sino un signo de admiración (!).
Fuentes:
“The
ultimate book of sports movies”, de Ray Didinger y Glenn Mcnow. Ed: Running
Press (Philadelphya, USA - 2009)
http://www2.warnerbros.com/spacejam/movie/jam.htm
(página oficial del film, todavía funciona, muy retro)
jueves, 15 de noviembre de 2012
LOS COMPAÑEROS DE JORDAN ESTÁN DIBUJADOS: SPACE JAM (PARTE I)
El
secreto del éxito de Space Jam (1996) es deportivo. Se encuentra en su quinteto
inicial: el Demonio de Tazmania, Lola Bunny, el Pato Lucas, Buggs Bunny y
Michael Jordan. Con este equipo, no se puede perder. Es como tener en una
película a Isidoro Cañones, Patoruzú, Hijitus, Larguirucho, el Profesor Neurus y
a Maradona jugando al fútbol.
Un vestuario que necesita motivación. Jordan y Buggs Bunny tienen la clave.
Y de
hecho, Space Jam no perdió. La película de la Warner, que casi podrá votar en las
próximas elecciones en Argentina ya que hoy cumple 16 años de estrenada, se
convirtió en el film de básquet más taquillero de la historia: 90 millones de
dólares solo en Estados Unidos y 230 en total, en el mundo. Bastante más que su
antecesora en la cima, White men can’t jump (con Wesley Snipes y Woody
Harrelson), que en 1992 había llegado a los 76 millones.
¿GUILTY PLEASURE?
Space
Jam no es solo una película para chicos. Para muchos en Estados Unidos se trata
de un guilty pleasure, como lo podría ser para nosotros ver las películas de la Coca Sarli o escuchar a
Alcides en el MP4. Pero Space Jam es más que un placer culpable. En parte, esta
cinta es al básquet lo que al fútbol significó Escape a la victoria, por la
cantidad de estrellas deportivas que incluye. Porque no solo se luce Michael
Jordan, sino que actúan (y no es solo una manera de definir lo que hacen, a
pesar de tratarse de cameos, actúan de verdad) Muggsy Bogues, Larry Johnson,
Charles Barkley, Pat Ewing, Shawn Bradley y Larry Bid, figuras de la NBA en serio. De hecho Jordan, Bird, Ewing y Barkley fueron incluidos en la lista de
los 50 mejores jugadores de la historia de la liga profesional más importante
del mundo. También hay que sumarles, en papeles menores, a los entonces Lakers Del Harris, Vlade Divac, Cedric Ceballos, a Paul Westphal, Danny
Ainge, Alonzo Mourning, A.C. Green, Charles Oakley, Derek Harper y Jeff Malone,
entre otros.
Bradley, Barkley, Ewing, Larry Johnson y Tyron Boggues. Buen quinteto incial, ¿no?
MÁS
FIGURAS
La
historia es la típica de las películas deportivas: hay un reto, el equipo de los
Looney Tunes es una pléyade de burros, pero se incorporan uno o varios que los
potencian: en este caso Michael Jordan, Lola Bunny y, al final, Bill Murray,
que hace un par de firuletes al estilo Magic Johnson que lo dejan muy bien
parado en lo basquetbolístico.
Danny
DeVito es quien le pone la voz a Mr. Swackhammer, el malísimo dueño de los
Monstars (excelente elección del nombre del equipo), los rivales del Tune Squad
de Jordan, Bunny y sus secuaces. Y la lista de famosos se completa con Dan Castellaneta
en la platea del partido en el que los Nerdlucks (pequeños monstruitos) van al
mundo real a robarse el talento de los jugadores de la NBA. Sí amigos, hay que
sumarle al reparto estelar a quien le pone la voz de Homero Simpson. Cartón
lleno.
EL
PARTIDO
Los
Looney Tunes van a ser esclavizados en Montaña Tontolandia. Para zafar,
arreglan jugar un partido de básquet contra los Nerdlucks, que son más chiquitos
que Nelson, el hombre rata, pero que luego, con el espíritu robado a los NBA, se hacen enormes y atléticos. Para
emparejar, los Looney Tunes van al mundo real y secuestran a Jordan, que en esa época
está dedicado al béisbol, luego de su primer retiro del deporte en el que reinó.
Al
igual que en Escape a la victoria, donde el partido de fútbol se lleva más de
media hora de los 110 minutos del film, en Space Jam hay 20 minutos de los 88
de duración dedicados a “The ultimate game”, con presentación olímpica de los
ratones Hubie y Bertie incluida.
Presentación olímpica del Tune Squad. Standing ovation para el gag del Pato Lucas.
Con un
estilo muy Michael Buffer (“Let’s get ready to the rumble”), los roedores no
nos saben decir en qué posición juega el Demonio de Tasmania, pero gracias a Hubie
y Bertie sí nos enteramos que Lola Bunny es un ala, Buggs Bunny es el base y
que el Pato Lucas es un ala pivote. Completan el equipo en el banco Porky, Silvestre,
Tweety, Elmer, Sam, Sniffles, Speedy González, el Gallo Claudio, el sabueso del
corral (némesis del Gallo Claudio, hoy en el mismo equipo) el Coyote y el
Correcaminos (idem anterior) y el agente de Jordan Stan Podolack. Muchos más
que los 12 permitidos por reglamento. La abuelita dueña de Tweety y la bruja Hazel no cuentan
porque son las porristas.
SALTO
INICIAL
A pesar
de ser mucho más pequeño, Jordan le gana el salto al alien que tomó el cuerpo
del 2,29 metros
Shawn Bradley, luego de lo cual captura el balón Buggs Bunny, quien recibe un
cachetazo que marca lo que será la rudeza del partido.
El Tune
Squad aranca 0-6, superado en la pintura por presencia física hasta que MJ hace
una personal, la vuelca y salen de zapateros. Con el partido 2-10, el ex North
Carolina, astuto, pide minuto. Primer cambio: entra Sniffles y antes de los
tres segundos ya está aplastado por una pelota. No vuelve a ingresar.
Lola
Bunny, con un jugadón personal, pone el 4-10. Pero la levantada dura poco.
Llegan al descanso largo tras de una exhibición de los Monstars, que se alejan
a un aparentemente irremontable 18-66, con los Tune Squad golpeados y con el ánimo
por el suelo. MJ igual se tiene fe: “falta un tiempo todavía”, asegura. En el
vestuario hace una arenga que lejos está de la de Al Pacino en Un domingo
cualquiera. Pero Buggs Bunny encuentra la solución: una supuesta pócima de
Michael Jordan, que hace mejores a los que la beben, pero que en realidad solo
es agua.
Y en
este punto llega una escena de bilardismo a ultranza: Todos beben del supuesto
elixir, menos el Pato Lucas, que se resiste a la trampa:
-Esto
va en contra de todos lo que me enseñaron en la clase de higiene – dice el
seseoso Lucas.
-¿Vos
querés ganar o no? – responde Jordan, y Lucas se olvida de sus principios, ya
que si no gustan, tiene otros como Groucho Marx, y se manda un trago. Algo así
como el bidón de Branco del 90, pero invertido.
Los
Tune Squad salen renovados y comienzan a utilizar todos los trucos que se
permiten en los dibujos animados: motos, dinamita en los tableros y armas (con
Elmer Gruñón y Sam Bigotes de traje y lentes negros, como John Travolta y
Samuel L. Jackson en Pulp Fiction, con
la guitarra de Dick Dale en Misirlou de fondo y todo), mientras MJ hace lo
suyo.
El
equipo de la Warner cree que puede. Se entusiasma. Ahora la vuelcan el Deominio
de Tazmania y Porky, y hasta convierte el apestoso zorrino Pepe Le Peu. A 5
minutos del final, se ponen 62-68 (nótese el parcial de 50 a 2 en 15 minutos).
Con
4:32 por jugarse, Elmer pone al Tune Squad a solo dos puntos (66-68) con una
volcada tras picar en la línea de tiro libre, el brazo extendido y las piernas
abiertas, como la que patentó Air Jordan en el concurso de volcadas de la NBA
en 1987. Mr. Swackhammer pide tiempo muerto y pregunta por qué no le sacaron el
talento a Michael Jordan. “Es un jugador de béisbol”, le contestan. Tienen
razón.
En la
reanudación, el juego vuelve a ponerse violento, sin que el árbitro, Marvin el
marciano, pite una sola falta. No se modifica el marcador en 4 minutos y
monedas, pero el Tune Squad paga las consecuencias de semejante lucha: solo
queda un suplente en condiciones de entrar. No muy convencido, Jordan hace ingresar
a Stan, su representante (Wayne Knight), que al tocar la primera pelota queda
hecho una lámina debajo de los cinco Monstars, lo que no impide que, con mucha
fortuna, sume dos puntos más.
LANZA LA BOLA, HIJO
Stan,
que está casi ploteado en el parquet, es inflado con aire por la boca, y cuando
comienza a subir como un globo, oh sorpresa, se ve en el tablero que el juego
está 77-67 para los Monstars. Y empiezan a pasar cosas raras. Jordan se entera
que en la tierra de los Looney Tunes todo eso de inflar humanos y hacer su
cuerpo de goma es posible. Mira el marcador nuevamente y se ha corregido el
resultado, pero no van 68-68 como sería lo normal por la progresión (no parece
haber habido una elipsis en el relato) sino que indica un ilógico 77-76. Si le
pasara al Huevo Sánchez estaría parado zapateando sobre la mesa de control.
Pero Jordan es Jordan y no se hace drama, ya que ha ganado muchos juegos más
chivos que éste.
Con 10
segundos por jugar y uno abajo, sobreviene una mala nueva: hay solo 4 jugadores
en condiciones de salir al rectángulo. Y según las reglas locales (NBA, no FIBA, eso está claro) tienen que ser 5, si no, pierden. En ese momento, aparece
Bill Murray como quinto jugador y MJ hace la de Pelé en Escape a la victoria: “Alguien robe la
pelota, me la dan y yo convierto”.
Bill Murray se suma en el momento justo, gana y anuncia su retiro del básquet. Un crack.
Los
Tune Squad roban el balón gracias a un artilugio rayano con lo antideportivo
del Pato Lucas, Bill Murray muestra sus increíbles dotes de armador, con pases
de faja y otro sin mirar, y gran final con MJ volcándola con una mano y el
brazo estirado como solo se puede hacer en los dibujos animados.
Fin de la historia. Pero no
de lo que hay para decir de Space Jam. Lo que quedó en el tintero (personajes, director, actores, soundtrack, el aviso de Nike que dio pie a la película, uff...) amerita una
segunda nota, muy pronto. "Eso no es todo, amigos..."
Fuentes:
www.imdb.com
"Un partido de leyenda", de Carlos Marañón. Ed. 8y1/2 (España)
“The ultimate book of sports movies”, de Ray Didinger y Glen Mcnow. Ed. Running Press (EE.UU.)
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