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jueves, 29 de noviembre de 2012

BUGGS BUNNY CONTRA MICKEY, EN SPACE JAM (PARTE 2)


La idea de hacer una película con Michael Jordan y los Looney Tunes surgió luego de una publicidad de Nike, de 1993, en la que MJ y Buggs Bunny se enfrentaban en un partido de básquet a Marvin el marciano (que en el film es el árbitro) y un grupo de alienígenas. En el comercial, obviamente, juegan por las zapatillas.

La publicidad de Nike que inspiró a Space Jam. 

Pero esta no es la única conexión de un aviso publicitario con Space Jam. En un momento, luego de haber sufrido el robo de su habilidad por parte de los Monstars, los cinco jugadores que la están pateando en la NBA, se quejan de algún modo, y Larry Johnson dice: “Mi abuela juega mejor que yo”. Quizás no se haya entendido por estas latitudes, pero sí se entendió en el gran país del norte, donde el ex Hornets y New York Knicks hizo una publicidad en la que interpreta a una abuelita que juega al básquet como los dioses, solo porque tiene zapatillas… Converse. Después de este aviso, a Larry le quedó el apodo: Grandma-ma.

La abuelita de Larry Johnson: in your face.

Space Jam está lleno de guiños ocultos y otros no tanto. Por ejemplo, cuando los Looney Tunes viajan a Montaña Tontolandia, se puede ver el monolito de 2001: Odisea del Espacio flotando en un costado. O el gimnasio de prácticas del Tune Squad, que se llama 'Leon Schlesinger', en homenaje al primer productor de los Looney Tunes. También tenemos a Charles Barkley pidiendo perdón para recuperar su habilidad con la naranja, y entre todas las cosas que dice que no va a volver a hacer, agrega: “Y nunca volveré a salir con Madonna otra vez”. Pillín.

NO SE SALVA NI EL RATÓN MICKEY

El Pato Lucas propone como nombre del equipo de los Looney Tunes “The Ducks (Los Patos; hay una calle con ese nombre en Parque Patricios)”, pero sus compañeros lo desestiman. Y Buggs Bunny, conejo cínico si los hay, lanza un tiro por elevación hacia el congelado trasero de Walt Disney: “Qué clase de organización tipo Mickey Mouse podría ponerle de nombre The Ducks a su equipo?”. Precisamente The Walt Disney Company, que en 1993 había fundado una franquicia para la NHL (la liga profesional yanqui de hockey sobre hielo) llamada The Mighty Ducks, en honor a una película del mismo nombre, pero con chicos, protagonizada por Emilio Estevez (acá se la conoce como Los campeones).

EL DIOS FACTURA, A PLENO

MJ no perdió oportunidad de facturar un extra con Space Jam. Al mejor estilo Adrián Suar en El sodero de mi vida, el astro aprovecha para meter sus marcas, de la manera más descarada y original. Es cuando su representante, Stanley (Wayne Knight) lo va a buscar al mundo de los dibujitos y se lo quiere llevar de nuevo al real: “Vamos, Michael. Tenés que jugar (al béisbol en ese momento). Ponete tus Hanes (calzoncillos), atáte las Nikes, tomáte tus Wheaties (cereales) y tu Gatorade y vamos a clavarnos un Big Mac camino al estadio”. Clink, caja.

INOLVIDABLE SOUND TRACK

No se puede abordar un recordatorio de la película Space Jam sin hablar de su música. Es curioso que los temas más identificables y basquetboleros de la película, como Get ready for this, de 2 Unlimited, y Pump up the jam, de Technotronic, no están incluidos en el album del film. Pero si lo están Space Jam o la muy jordanesca e inspiradora I belive I can fly.

La perlita del soundtrack de Space Jam es Basketball Jones, interpretada por Barry White y el comediante Chris Rock, cuya versión original del año 1973 es a su vez una parodia del dúo humorístico Cheech and Chong a una canción del momento, Love Jones, de la one hit band Brighter Side of Darkness (un grupo soul de tres negros adultos, liderados por un chico de 12 años).

Basketball Jones es una parodia del tema Love Jones. En la película la cantan Barry Withe y Chris Rock.
  
CURIOSIDADES Y DETALLES DE UN ÉXITO

Los efectos especiales están a cargo de un prócer como Ed Jones, que había ganado un Oscar 1989 por Quién engañó a Rogger Rabbit, además de haber participado en Volver al futuro, Star Wars, Los Cazafantasamas, Indiana Jones, Cocoon, Poltergeist II, Terminator 2 y Ghost, entre otras.

En Space Jam se produjeron dos debuts de dos carreras que no brillaron demasiado. Se trata de la primera aparición absoluta de Lola Bunny (la Buggs Bunny femenina), quien volverá a aparecer poco y nada con los Looney Tunes en el futuro. Y también es el primer y ante último film de Manner Washington, el chico que hace de Jeffery Jordan (el hijo mayor de Michael) y que luego tendría una corta participación en otra peli con reminiscencia basquetbolística, un bodriazo protagonizado por Shaquille O’Neal llamado Steel, un hombre de acero. Bien por el pibe que se dio el gusto de trabajar con Air Jordan y Shaq.

Joe Pitka es considerado uno de los mejores directores de comerciales del mundo aunque solo dirigió dos largometrajes en su vida, ambas deportivas: Space Jam (se quedó con la pelota rayada de la película, ni que hubiera hecho un hattrick) y la de su debut, Let it ride, una de caballos de carrera, con Richard Dreyfuss, que hace de un taxista que no puede dejar de apostar (no dejó un gran recuerdo esta peli). Let it ride está basada en una novela de Jay Cronley, un periodista de turf de la cadena ESPN, y tiene guión de Nancy Dowd, la misma de la delirante y violenta Slap Shot (El Castañazo en español), de hockey sobre hielo y con Paul Newman.

Ray Didinger y Glen Macnow no incluyeron a Space Jam entre las 100 mejores films de deportes en su libro “The ultimate book of sports movies”, pero sí aparece en un apartado especial de películas para ver con chicos. Y allí ofrecen un buen resumen: “Pongamos a Roger Rabbit en zapatillas de básquet, sumémosle a su majestad Michael Jordan y tenemos esta película, una buena combinación de animación y actores. Spaces Jam toma a los personajes de Looney Tunes y los convierte en compañeros de equipo de Jordan en un partido contra aliens que quieren esclavizarlos. Así que, Buggs Bunny reemplaza a Tony Kukoc, lo que es bueno para nosotros. Las escenas de básquetbol son muy buenas, con la ventaja y la libertad que le da la animación a todo. Mucho humor de slapstick, que es lo que se espera de la barra de Looney Tunes. Y, otra vez, grandes cameos de tipos como Charles Barkley, Larry Bird, Pat Ewing y Shawn Bradley. ¿Shawn Bradley? ¿Quién lo invitó?”.

Y LO ÚLTIMO: LOS NÚMEROS DE CAMISETA DEL TUNE SQUAD

1- Bugs Bunny
2- Pato Lucas
3- Sniffles
6- Sam Bigotes
8- Porky
9- Silvestre
10- Lola Bunny
13- Coyote
23-Michael Jordan
25- Sabueso del corral
33- Gallo Claudio
53- Elmer Gruñón
Corazón - Pepe Le Pew
? - Beaky Buzzard (cuevo bebé)
Como rompe su camiseta al ponérsela antes del partido, no se sabe qué número usa el Demonio de Tasmania, aunque algunas fuentes aseguran que no lucía un número sino un signo de admiración (!).

Fuentes:
“The ultimate book of sports movies”, de Ray Didinger y Glenn Mcnow. Ed: Running Press (Philadelphya, USA - 2009)
http://www2.warnerbros.com/spacejam/movie/jam.htm (página oficial del film, todavía funciona, muy retro)


jueves, 15 de noviembre de 2012

LOS COMPAÑEROS DE JORDAN ESTÁN DIBUJADOS: SPACE JAM (PARTE I)


El secreto del éxito de Space Jam (1996) es deportivo. Se encuentra en su quinteto inicial: el Demonio de Tazmania, Lola Bunny, el Pato Lucas, Buggs Bunny y Michael Jordan. Con este equipo, no se puede perder. Es como tener en una película a Isidoro Cañones, Patoruzú, Hijitus, Larguirucho, el Profesor Neurus y a Maradona jugando al fútbol.

Un vestuario que necesita motivación. Jordan y Buggs Bunny tienen la clave. 

Y de hecho, Space Jam no perdió. La película de la Warner, que casi podrá votar en las próximas elecciones en Argentina ya que hoy cumple 16 años de estrenada, se convirtió en el film de básquet más taquillero de la historia: 90 millones de dólares solo en Estados Unidos y 230 en total, en el mundo. Bastante más que su antecesora en la cima, White men can’t jump (con Wesley Snipes y Woody Harrelson), que en 1992 había llegado a los 76 millones.

¿GUILTY PLEASURE?

Space Jam no es solo una película para chicos. Para muchos en Estados Unidos se trata de un guilty pleasure, como lo podría ser para nosotros ver las películas de la Coca Sarli o escuchar a Alcides en el MP4. Pero Space Jam es más que un placer culpable. En parte, esta cinta es al básquet lo que al fútbol significó Escape a la victoria, por la cantidad de estrellas deportivas que incluye. Porque no solo se luce Michael Jordan, sino que actúan (y no es solo una manera de definir lo que hacen, a pesar de tratarse de cameos, actúan de verdad) Muggsy Bogues, Larry Johnson, Charles Barkley, Pat Ewing, Shawn Bradley y Larry Bid, figuras de la NBA en serio. De hecho Jordan, Bird, Ewing y Barkley fueron incluidos en la lista de los 50 mejores jugadores de la historia de la liga profesional más importante del mundo. También hay que sumarles, en papeles menores, a los entonces Lakers Del Harris, Vlade Divac, Cedric Ceballos, a Paul Westphal, Danny Ainge, Alonzo Mourning, A.C. Green, Charles Oakley, Derek Harper y Jeff Malone, entre otros.

Bradley, Barkley, Ewing, Larry Johnson y Tyron Boggues. Buen quinteto incial, ¿no?

La combinación NBA-Looney Tunes es explosiva. Son los mejores en lo suyo, ambos. La película no pierde jamás el ritmo de gags y las referencias a otros filmes y al submundo del baloncesto la elevan hasta el nivel de imperdible.

MÁS FIGURAS

La historia es la típica de las películas deportivas: hay un reto, el equipo de los Looney Tunes es una pléyade de burros, pero se incorporan uno o varios que los potencian: en este caso Michael Jordan, Lola Bunny y, al final, Bill Murray, que hace un par de firuletes al estilo Magic Johnson que lo dejan muy bien parado en lo basquetbolístico.

Danny DeVito es quien le pone la voz a Mr. Swackhammer, el malísimo dueño de los Monstars (excelente elección del nombre del equipo), los rivales del Tune Squad de Jordan, Bunny y sus secuaces. Y la lista de famosos se completa con Dan Castellaneta en la platea del partido en el que los Nerdlucks (pequeños monstruitos) van al mundo real a robarse el talento de los jugadores de la NBA. Sí amigos, hay que sumarle al reparto estelar a quien le pone la voz de Homero Simpson. Cartón lleno.

EL PARTIDO

Los Looney Tunes van a ser esclavizados en Montaña Tontolandia. Para zafar, arreglan jugar un partido de básquet contra los Nerdlucks, que son más chiquitos que Nelson, el hombre rata, pero que luego, con el espíritu robado a  los NBA, se hacen enormes y atléticos. Para emparejar, los Looney Tunes van al mundo real y secuestran a Jordan, que en esa época está dedicado al béisbol, luego de su primer retiro del deporte en el que reinó.

Al igual que en Escape a la victoria, donde el partido de fútbol se lleva más de media hora de los 110 minutos del film, en Space Jam hay 20 minutos de los 88 de duración dedicados a “The ultimate game”, con presentación olímpica de los ratones Hubie y Bertie incluida.

Presentación olímpica del Tune Squad. Standing ovation para el gag del Pato Lucas.

Con un estilo muy Michael Buffer (“Let’s get ready to the rumble”), los roedores no nos saben decir en qué posición juega el Demonio de Tasmania, pero gracias a Hubie y Bertie sí nos enteramos que Lola Bunny es un ala, Buggs Bunny es el base y que el Pato Lucas es un ala pivote. Completan el equipo en el banco Porky, Silvestre, Tweety, Elmer, Sam, Sniffles, Speedy González, el Gallo Claudio, el sabueso del corral (némesis del Gallo Claudio, hoy en el mismo equipo) el Coyote y el Correcaminos (idem anterior) y el agente de Jordan Stan Podolack. Muchos más que los 12 permitidos por reglamento. La abuelita dueña de Tweety y la bruja Hazel no cuentan porque son las porristas.

SALTO INICIAL

A pesar de ser mucho más pequeño, Jordan le gana el salto al alien que tomó el cuerpo del 2,29 metros Shawn Bradley, luego de lo cual captura el balón Buggs Bunny, quien recibe un cachetazo que marca lo que será la rudeza del partido.

El Tune Squad aranca 0-6, superado en la pintura por presencia física hasta que MJ hace una personal, la vuelca y salen de zapateros. Con el partido 2-10, el ex North Carolina, astuto, pide minuto. Primer cambio: entra Sniffles y antes de los tres segundos ya está aplastado por una pelota. No vuelve a ingresar.

Lola Bunny, con un jugadón personal, pone el 4-10. Pero la levantada dura poco. Llegan al descanso largo tras de una exhibición de los Monstars, que se alejan a un aparentemente irremontable 18-66, con los Tune Squad golpeados y con el ánimo por el suelo. MJ igual se tiene fe: “falta un tiempo todavía”, asegura. En el vestuario hace una arenga que lejos está de la de Al Pacino en Un domingo cualquiera. Pero Buggs Bunny encuentra la solución: una supuesta pócima de Michael Jordan, que hace mejores a los que la beben, pero que en realidad solo es agua.

Y en este punto llega una escena de bilardismo a ultranza: Todos beben del supuesto elixir, menos el Pato Lucas, que se resiste a la trampa:

-Esto va en contra de todos lo que me enseñaron en la clase de higiene – dice el seseoso Lucas.
-¿Vos querés ganar o no? – responde Jordan, y Lucas se olvida de sus principios, ya que si no gustan, tiene otros como Groucho Marx, y se manda un trago. Algo así como el bidón de Branco del 90, pero invertido.

Los Tune Squad salen renovados y comienzan a utilizar todos los trucos que se permiten en los dibujos animados: motos, dinamita en los tableros y armas (con Elmer Gruñón y Sam Bigotes de traje y lentes negros, como John Travolta y Samuel L. Jackson en  Pulp Fiction, con la guitarra de Dick Dale en Misirlou de fondo y todo), mientras MJ hace lo suyo.

El equipo de la Warner cree que puede. Se entusiasma. Ahora la vuelcan el Deominio de Tazmania y Porky, y hasta convierte el apestoso zorrino Pepe Le Peu. A 5 minutos del final, se ponen 62-68 (nótese el parcial de 50 a 2 en 15 minutos).

Con 4:32 por jugarse, Elmer pone al Tune Squad a solo dos puntos (66-68) con una volcada tras picar en la línea de tiro libre, el brazo extendido y las piernas abiertas, como la que patentó Air Jordan en el concurso de volcadas de la NBA en 1987. Mr. Swackhammer pide tiempo muerto y pregunta por qué no le sacaron el talento a Michael Jordan. “Es un jugador de béisbol”, le contestan. Tienen razón.

En la reanudación, el juego vuelve a ponerse violento, sin que el árbitro, Marvin el marciano, pite una sola falta. No se modifica el marcador en 4 minutos y monedas, pero el Tune Squad paga las consecuencias de semejante lucha: solo queda un suplente en condiciones de entrar. No muy convencido, Jordan hace ingresar a Stan, su representante (Wayne Knight), que al tocar la primera pelota queda hecho una lámina debajo de los cinco Monstars, lo que no impide que, con mucha fortuna, sume dos puntos más.

LANZA LA BOLA, HIJO

Stan, que está casi ploteado en el parquet, es inflado con aire por la boca, y cuando comienza a subir como un globo, oh sorpresa, se ve en el tablero que el juego está 77-67 para los Monstars. Y empiezan a pasar cosas raras. Jordan se entera que en la tierra de los Looney Tunes todo eso de inflar humanos y hacer su cuerpo de goma es posible. Mira el marcador nuevamente y se ha corregido el resultado, pero no van 68-68 como sería lo normal por la progresión (no parece haber habido una elipsis en el relato) sino que indica un ilógico 77-76. Si le pasara al Huevo Sánchez estaría parado zapateando sobre la mesa de control. Pero Jordan es Jordan y no se hace drama, ya que ha ganado muchos juegos más chivos que éste.

Con 10 segundos por jugar y uno abajo, sobreviene una mala nueva: hay solo 4 jugadores en condiciones de salir al rectángulo. Y según las reglas locales (NBA, no FIBA, eso está claro) tienen que ser 5, si no, pierden. En ese momento, aparece Bill Murray como quinto jugador y MJ hace la de Pelé en Escape a la victoria: “Alguien robe la pelota, me la dan y yo convierto”.

 Bill Murray se suma en el momento justo, gana y anuncia su retiro del básquet. Un crack.

Los Tune Squad roban el balón gracias a un artilugio rayano con lo antideportivo del Pato Lucas, Bill Murray muestra sus increíbles dotes de armador, con pases de faja y otro sin mirar, y gran final con MJ volcándola con una mano y el brazo estirado como solo se puede hacer en los dibujos animados.

Fin de la historia. Pero no de lo que hay para decir de Space Jam. Lo que quedó en el tintero (personajes, director, actores, soundtrack, el aviso de Nike que dio pie a la película, uff...) amerita una segunda nota, muy pronto. "Eso no es todo, amigos..."

Fuentes:
www.imdb.com
"Un partido de leyenda", de Carlos Marañón. Ed. 8y1/2 (España)
“The ultimate book of sports movies”, de Ray Didinger y Glen Mcnow. Ed. Running Press (EE.UU.)