La tragedia del plantel de Chapecoense en Colombia, cuando
se dirigía a jugar la final de la Copa Sudamericana, trajo inmediatamente el
recuerdo de la que vivió Manchester United, el 6 de febrero de 1958, en circunstancias
bastante parecidas. El MU de Matt Bubsy volvía de eliminar en cuartos de final
de la Copa Europea (actual Champions League) en Belgrado, al Estrella Roja (2 a
1 en la ida en Inglaterra, 3-3 en Yugoslavia), y se había clasificado para las
semis por primera vez, en donde esperaba el Milan italiano.
El avión que transportaba al equipo inglés hizo escala en el
aeropuerto de Munich-Riem para reabastecer combustible y por efecto del hielo en
la pista, se produjo un accidente en el tercer intento de despegue. Siete
jugadores murieron en el acto, el DT Bubsy quedó muy mal herido y Duncan Edwards, una
de las grandes promesas del fútbol británico, falleció dos semanas más tarde,
en el hospital.
United (2011), una película hecha para la TV y dirigida por James
Strong, cuenta la historia de los Bubsy Boys, de esa tragedia y de la
resurrección del Manchester United. Una
historia inspiradora, cierto. Pero el film también refleja la tremenda
dificultad de los sobrevivientes para seguir adelante.
El vuelo 609 de la British European Airways en el aeropuerto de Munich-Riem.
Bobby Charlton (interpretado por Jack O’Connel, el loco que
quiere matar a George Clooney en Money Monster), que sufrió heridas leves en el
accidente aéreo y luego se consagró campeón del mundo con Inglaterra en 1966,
fue uno de los que más sufrió la culpa de haber sobrevivido. Charlton, que no era Sir aún, había marcado dos de los tres goles del MU en el 3 a 3 en la capital yugoslava.
Bobby Charlton en el hospital de Munich, tras el accidente.
La otra figura
importante en el relato es la del galés Jimmy Murphy, ayudante de campo de Bubsy, Murphy (David
Tennant en el film) no viajó con el plantel del Manchester United porque se quedó en Cardiff para dirigir a la selección de Gales, de la que era DT principal, en el partido de vuelta del Repechaje contra Israel, para ver quién iba al Mundial de Suecia 58.
Aquí es cuando entran a tallar las casualidades.
Marcelo Boeck, el arquero suplente del Chapecoense, debía estar en ese vuelo que cayó en Antioquia, pero pidió no viajar con el equipo porque estaba lesionado y quería aprovechar para celebrar su cumpleaños con su familia. Salvó su vida.
Murphy también debía estar en aquel el avión que se estrelló en Munich en 1958. Pero no estuvo. Gales había quedado fuera del Mundial 58 por haber sido segundo en el grupo 4 de las eliminatorias europeas, detrás de Checoslovaquia. Pero la negativa de Egipto, Indonesia y Sudán de enfrentar a Israel por cuestiones políticas, puso a la FIFA en la obligación de organizar una serie clasificatoria más, porque su reglamento dice que ninguna selección puede clasificar a un mundial si no se jugó ningún partido. Y el lucky looser que enfrentaría a los israelíes fue Gales. La ida se jugó el 15 de enero de 1958 en el estadio Ramat Gan, de Tel Aviv (2-0 para los europeos) y la vuelta, en Cardiff, el 5 de febrero. El mismo día del partido del United contra Estrella Roja. Un día antes de la tragedia. Murphy fue clave
para lograr que los dirigentes de los Diablos Rojos no cerraran el club después
del desastre. Y también es uno de los que sufre por no haber viajado en el
vuelo 609 de la British European Airways.
Vale la pena ver United en estos días para entender un poco
la otra parte de la tragedia. La de la vergüenza de estar vivo.
El Escorpión, la jugada en la que el ruliento
arquero colombiano René Higuita decide, en lugar de embolsarla a lo Barisio,
tirarse hacia adelante en secante y pegarle con las suelas de los botines a una
pelota llovida de Jamie Redknapp que iba al arco, cumplió ayer 21 años. Fue un
7 de septiembre, en Wembley, en un amistoso en el que Inglaterra y Colombia
igualaron 0 a 0. Nadie se acuerda de ese resultado. Todos recuerdan El Escorpión
de Higuita.
Por
la emblemática acrobacia (repetida por el golero paisa en cada partido homenaje
al que fue invitado) René ya merece una película. Incluso la vida del arquero resulta
muy cinematográfica. Sin embargo, aún no se ha llevado esa historia a la
pantalla grande, aunque hubo, sí, intentos de series para televisión.
POR
UN JUGO DE FRUTAS, APARECE EL ESCORPIÓN
La jugada nació en 1990, durante la grabación de la
publicidad de jugos en polvo para diluir Frutiño (inmejorable nombre para un
jugo de fruta) en la que el arquero debía juguetear con un chico al que le pide
consejo sobre qué jugo tomar. Durante el rodaje, el director les dijo a René y a
los niños que participaban que se liberaran a la hora de patear, y como un
pibito le tiró una chilena, Higuita dice que intentó devolver la fantasía de
alguna manera, así que ensayó una chilena pero al revés. Y quedó así.
Publicidad de jugos Frutiño, que dio origen a El Escorpión.
Incluso,
cuando terminó el partido contra los inventores del fútbol en 1995, Higuita, en
una acción muy chinomaidanesca, tuvo tiempo de recordar al sponsor: "Ojalá
que la gente de Frutiño se acuerde de la oportunidad que me dio para hacer esa
jugada en un comercial”.
Años
después del famoso 7 de septiembre, el arquero reconoció en una nota que se
animó a hacer El Escorpión, porque vio que el juez de línea había levantado la
bandera por un offside, pero que el árbitro finalmente no cobró.
El
Escorpión se convirtió, el 22 de julio de 2008, en la más votada en una
encuesta del sitio británico footy-boots.com sobre las mejores jugadas de
fútbol de la historia, incluso por encima del gol de Diego a los ingleses y la
bicicleta de Saturno.
GLORIA,
CÁRCEL, DOPING Y CIRUGÍAS
René
es hijo de una madre soltera que murió al poco tiempo de haberlo parido. Vivió
su infancia con su abuela Ana Felisa en el barrio de Castilla, en Medellín, y
tuvo que trabajar desde muy pibe. Llegó al arco de casualidad, ya que en su
escuela era un delantero goleador, pero el día que fueron los ojeadores de Independiente
de Medellín a ver chicos para llevarse al club, el arquero no estaba y El Loco
ocupó su lugar. En 1989 fue parte del primer equipo colombiano campeón de la
Libertadores, en una final en la que su Nacional le ganó por penales a Olimpia
de Paraguay y en la que Higuita detuvo 4 y anotó el suyo en la serie.
Fue
figura en su selección y en el Mundial del 90 marcó dos hitos. El más
recordado: su frustrado intento de salir jugando con los pies, en el segundo
tiempo del suplementario, ante el veterano camerunés Roger Milla, quien le robó
el balón y convirtió el gol que dejó afuera de octavos de final a Colombia. El segundo: fue tan revolucionario su estilo
de jugar siempre rápido y con los pies, que después de ese mundial de Un’estete
italiana, la FIFA prohibió que los arqueros pudieran levantar la pelota con las
manos luego de un pase de un compañero. Extraoficialmente, a esa nueva regla se
la conoce como “ley Higuita”. René los obligó a todos a imitarlo por el bien
del espectáculo.
Visitó
a Pablo Escobar Gaviria en la cárcel y estuvo preso 6 meses en el penal Modelo
Nacional de Bogotá por intermediar en el pago de un secuestro para ayudar a un
amigo, un procedimiento que estaba prohibido por la ley antisecuestros
colombiana (la vuelta al fútbol después de estar en gayola es el comentario de
los periodistas de la TV inglesa un segundo antes de que se produjera El
Escorpión), por lo que se perdió el Mundial 94. Fue suspendido por seis meses
por un doping positivo en un control cuando jugaba para el Aucas ecuatoriano,
se retiró, deambuló por varios realities de TV en los que se sometió a cirugías
estéticas y liposucciones varias, volvió a jugar, se volvió a retirar y se fue
a Arabia Saudita, al Al Nasr de Pacho Maturana, en 2011, para entrenar
arqueros. Hay bastante material en su vida. Pero película, aún no.
RENATO
EN LA PANTALLA CHICA
Hubo
dos series de la TV colombiana que lo tienen a René Higuita como protagonista.
Una de 1996, llamada Higuita: sangre, sudor y lágrimas, con el actor Juan
Pablo Franco en el papel del uno antioqueño. No fueron un éxito pero conserva
un detalle novedoso: como Franco era medio rope bajo los tres palos, tuvieron
que contratar un extra para hacer las escenas de riesgo. Y no encontraron uno
mejor que… René Higuita.
Juan Pablo Franco, el Higuita de la serie Sangre, sudor y lágrimas.
La
que si fue un suceso es la mucho más reciente La Selección, una serie de
ficción producida por Caracol TV y basada en la vida personal y deportiva de Faustino
Asprilla, Carlos El Pibe Valderrama, Freddy Rincón, Iván René Valenciano y,
obviamente, de René Higuita, verdaderos héroes para el deporte colombiano. Dos
temporadas (2013-2014) a 200 mil dólares por capítulo.
Duelo Higuita-Asprilla, en la serie La Selección (2012).
En esta sí, las escenas deportivas (que son muchas)
intentan ser reales (a veces lo logran, a veces no), pero al menos hay una
preocupación. “Mi preparación empezó desde que me seleccionaron, en diciembre
de 2012, para hacer de René Higuita. Lo primero que hice fue realizar una
preparación física especial para adquirir potencia en las piernas. Recibía un
entrenamiento básico sobre las funciones que tiene un portero. Hablamos algunas
veces con René por Skype para preguntarle ciertas cosas, pero yo vi muchas
horas en vídeos de sus partidos para aprender todos sus movimientos y gestos”,
comentó el actor John Alex Castillo.
En La Selección, además, trabaja Andrés Parra,
el que hizo de Pablo Escobar en El patrón del mal, y también en El señor de los
cielos y La viuda negra. Para amortizar el costo de los bigotes postizos, en La
Selección, Parra tiene una participación especial en la que, para variar, se
pone en la piel del narco de Medellín. Otra víctima del mismo trastorno que
Víctor Perón Laplace.
La primera temporada termina con el siempre
recordado 5 a 0 contra Argentina, en el Monumental, al que en Colombia aún se
recuerda como el hito máximo.
Existe una serie documental de 1994, Genio y figura, también
de Caracol Televisión, en la que se presenta una semblanza de Higuita, además
de las de Valderrama y el Tino Asprilla. UNA NENA ITALIANA Y UN JAPONÉS
En la serie japonesa Saigo no Yakusoku
(2009), un grupo decide secuestrar un edificio para aclarar la muerte de un
compañero suyo. El difunto era arquero en un torneo de fútbol y como a los
japoneses no les causa gracia los nombres del Equipo del Sol del Naciente como
Yamimoto Nokamina o Tukulito Sakayama, lo apodaban Higuita, en honor al
colombiano (esta versión no está del todo confirmada, porque mi japonés es
pobre).
René también aparece en el corto italiano Il vero
portiere (2012, de Lisa Riccardi) como ídolo e inspiración de una nena que vive
para el arco y que se disfraza de nene para jugar un partido en el que sale
como Higuita desde su área eludiendo a todos y marcando un gol antológico.
Corto italiano Il vero portiere (2012)
LA CONEXIÓN ARGENTA
En la serie La Selección hay un capítulo en
el que se ve el primer penal que patea Higuita en su carrera (es el cuarto
máximo arquero anotador de la historia con 41 conquistas, todas de penal o tiro
libre). Con el visto bueno de Pancho Maturana desde el banco, El Pelao (John
Alex Castillo) cruza toda la cancha y acomoda la pelota en el punto penal,
mientras el relator comenta: “El duelo será entre el veterano argentino Julio
César Falcioni, considerado de los mejores arqueros del continente,…”. Y acá sí
la pifian porque el actor es más parecido al Jason Bourne de Matt Damon que al
ñato DT de Banfield.
Penal que patea Higuita ante Falcioni, en la serie La Selección.
Otro detalle albiceleste de importancia en la vida de
René Higuita es que siempre se dijo que adoptó su estilo de arquero-líbero
después de haber sido suplente del tristemente fallecido Alberto Pedro Vivalda,
de quien heredó el puesto y el apodo de Loco. Fuentes: http://www.patrimoniofilmico.org.co http://bestiariodelbalon.com http://www.marca.com
Terminó el
mundial. El de la FIFA. El que tiene todos los hilos de la corrupción al
descubierto, pero que igual nos genera ilusión, alegrías y tristezas. Y ahí lo
tenemos, en un video club o en Netflix, a Colin Farrell, lejos de Alejandro Magno, hablando de otro mundial en Kicking it, el documental que muestra la
edición 2006 de la Copa del Mundo de Fútbol Calle. El mundial de los homeless.
Resulta un
ejercicio bastante sano sentarse a ver este documental tan cerca del mundial
“de verdad”, porque, además de contar tres o cuatro historias muy bien
contadas, nos direcciona hacia otro fútbol, distante del de las gigantografías
de Messi o los shampúes de Cristiano Ronaldo. Un fútbol con los mismos
conflictos que el de la FIFA, pero que reivindica desde otro lugar. Un fútbol
que es herramienta. Un fútbol de pequeños héroes que emocionan. Un fútbol con
paredes, cuatro jugadores y arcos bajitos, de dos tiempos de 7 minutos y
penales en movimiento. El fútbol para los sin techo ya abarca más de 70 países y 300.000 jugadores al rededor del mundo.
Trailer de Kicking it (2006)
La película
es chiquita pero muestra un esfuerzo gigante. “Combatir la falta de hogar a
través del fútbol”, dice el eslogan de la entidad que organiza el torneo. Por ahí
suene demasiado pretencioso, pero refleja el intento.
La
dirección es de Susan Koch y Jeff Werner, quien tiene más trayectoria como
editor, con trabajos en algún 30x30 de ESPN como The Year of Yao (el docu del
gigante chino Yao Ming) o Go Tigers! (también docu, pero sobre un equipo de
fútbol americano de una escuela) .
SEIS
HISTORIAS
El film se
desarrolla en la cuarta edición del Mundial de Fútbol Calle, en Ciudad del
Cabo, Sudáfrica, y se apoya en seis historias de seis equipos (Afganistán,
Estados Unidos, Kenia, Rusia, España e Irlanda) de los 48 que estuvieron en el
certamen.
Escena del partido Afganistán (blanco) 5 - Rusia (rojo) 4, del Mundial 2008 en Melbourne, Australia.
Conmueven
particularmente las de Alex, un keniata que tiene esperanza de que algún
cazatalentos lo vea y lo rescate, y que a pesar de que lo tiene prohibido, no
puede no desobedecer al DT y erra penal tras penal, cual Palermo de ébano. O la
de Jesús, un canterano del Real de 62 años al que una lesión lo dejó afuera del
fútbol y del sistema. Y la de Demian, el arquero irlandés adicto a la
nandralona, que fue preso y al que la madre echó a la calle. Incluso hay una
linda historia de amor entre un afgano y una paraguaya.
LA CONEXIÓN
ARGENTINA
Argentina
participó del mundial que se ve en el docu Kicking It, y viene participando en
los Mundiales de Fútbol Calle desde su segunda edición, la que se realizó en
Suecia en 2004. De hecho, existe un documental de Damián Cukiercorn, La otra
copa (2006), que muestra la preparación del equipo argentino, la selección de
jugadores y el torneo en sí.
Trailer de La otra copa (2006), de Damián Cukiercorn.
QUIÉN VA AL
MUNDIAL
Hecho
Social Club es una ONG dedicada al deporte como herramienta social, y es la
encargada de la selección argentina de fútbol de calle, que es la que va a la
Homeless World Cup, y que surgió como una entidad hermana de Hecho en Buenos
Aires, la revista social nacida hace 15 años, en la que trabajan personas en
situación de calle y personas sin trabajo, y que ellos mismos venden para
generar ingresos.
“Formalmente
se empezó a trabajar en paralelo con el primero Mundial, el de 2003. Hasta ese
momento, solo teníamos teníamos una actividad deportiva: un partido colaboradores
contra vendedores de la revista”, dice Sergio Rotman, director de Hecho Social
Club a La claqueta no se mancha.
La Selección Argentina de Fútbol Calle, en La Bombonera, en 2010.
“A partir
de ahí, nos pusimos a trabajar más organizadamente, para poder ir al mundial
siguiente. Y luego de participar, vimos que el impacto era muy fuerte y nos
dimos cuenta que era bueno trabajar en lo deportivo –agrega Rotman-. Los que
participan en el torneo y los que no, pero quieren ir, pasan por un proceso
duradero. El Mundial es un punto intermedio. Es un premio a un proceso por
superarse, y que les permite ser premiados de alguna manera, pero también los
habilita a continuar con las mejorías. La autoestima sube, les genera un
sentido de pertenencia, afianzan vínculos… Vemos que después de la experiencia
deportiva, se ponen a trabajar, terminan los estudios, y tienen ganas de no
estar más en la calle”.
La
estructura comenzó a crecer. Ya hay varias ligas locales, se está organizando
un torneo nacional y ya se juega la Copa América. El próximo mundial será en
Santiago de Chile, del 19 al 26 de octubre próximos.
En los días
previos a la primera presentación de Costa Rica en un mundial de fútbol, el de
Italia 90, los jugadores se juntaron para grabar el tema “Lo daremos todo”, un
himno que reflejaba el espíritu amateur y de asombro del plantel tico en ese
momento: “Con los mejores del mundo / al fin vamos a estar / lo daremos todo”.
Como quien dice “le vamos a poner huevo, pero no puedo creer que vamos a jugar
contra Brasil”. Sin embargo, esa selección fue la mayor sorpresa del torneo, ya
que le ganó a Escocia 1-0 y a Suecia 2-1 en primera ronda y, aunque cayó 0-1
ante Brasil, se metió en octavos de final.
La histórica victoria de Costa Rica sobre Escocia, 1-0, gol de Cayasso, asistencia de taquito de Jara.
Aquella
hazaña de La Sele, elaborada 24 años
antes de la de esta Costa Rica ante Uruguay en 2014, fue llevada al cine por el
director costarricense Miguel Gómez en Italia
90, la película.
Y el
estreno de la cinta alcanzó otra hazaña: se convirtió en la película
costarricense que más espectadores cosechó en su semana inicial, y superó en
esa semana a tanques de Hollywood como X-Men. Fue tal la expectativa que se
decidió exhibirla en más salas de las que estaba pacatado y mientras está en
cartel, se espera para saber si finalmente desbancará a Gestación (2009, de
Esteban Ramírez, trata sobre el embarazo adolescente), la película tica más
vista en la historia, con más de 130 mil espectadores.
Trailer oficial de Italia 90, la película, que refleja la formidable actuación de La Sele en el Mundial 90.
BORA,
GABELO Y UN TAQUITO INOLVIDABLE
El film,
estrenado hace apenas 10 días, relata la historia de la clasificación a ese
torneo, la llegada de nuestro conocido Bora Milutinovic para conducir al equipo
y hacerles creer que podían, y la gloria que vivieron en Italia y con la que
fueron recibidos en su país. Pero sobre todo, habla de los conflictos, de los
miedos y de cómo les cambió la vida a esos 22 ticos que hoy son héroes
nacionales. Aunque no lo suficiente. “Algunos no lo están pasando muy bien
económicamente, o al menos no como se lo merecen. Esa fue una de las razones
por las que me decidí hacer este proyecto”, afirmó al diario La Nación de Costa
Rica Gómez, que destinará un porcentaje de la recaudación de taquilla para
ayudar a algunos jugadores de esa selección.
Claudio
Jara, uno de los artífices de la victoria inicial ante Escocia, aún hoy, a casi
5 lustros, cuenta lo que pasó en ese partido como si hubiese sido una travesura:
“Tengo los mejores recuerdos del mundial; banderines, las camisetas de Suecia,
de Brasil, de Checoslovaquia, pero no la de Escocia. No me la quisieron dar,
estaban muy enojados porque habían perdido. Yo fui al vestuario y se las pedí,
pero casi que me echaron. Yo había sido el del pase de taquito para el gol de
Cayasso”. Ponele que Argentina pierde con El Salvador 1 a 0, gol de rabona, y
el tipo viene a pedirle la camiseta al Kun Agüero. No lo van a tratar bien.
ACTORES
FUTBOLISTAS
Es
asombroso el parecido físico de un par de personajes que recordamos por estos
lares. Uno, el croata Bora Milutinovic, interpretado Luis Montalbert.
Montalbert le sacó la ficha a la perfección al ex DT de San Lorenzo. El Bora de
Montalbert tiene los anteojotes, el acento, comete los mismos errores de
concordancia que el original y también conserva su simpatía. Un personaje tan
querible que Montalbert se lo quiso quedar: “Lo más difícil de ser Bora era
dejar de ser Bora. Quería llevar el personaje a todas partes de mi vida”.
Para Ólger
González, uno de los actores reconocidos del poco conocido cine tico, el del
Chunche Mauricio Moreno, ídolo histórico del fùtbol de Costa Rica, resultó “uno de los papeles más difíciles de
interpretar” en su carrera.
Y ni hablar
para Juan Carlos Pardo, de increíble parecido con el para nosotros inolvidable
arquero de bigotes Luis Gabelo Conejo (elástico, volador, reflejos a los
Fillol, el arquero que todos quisimos ser, más allá de los penales de Goyco).
Difícil para Pardo porque Pardo no es actor sino el baterista de 424, una banda de rock con reminiscencias
sodaesteriescas. Y porque tampoco es arquero. Así como el zurdo Winston
Washington (ganale a ese nombre si podés) tuvo que aprender a pegarle de
derecha para hacer de Cayasso (autor del gol contra Escocia), Pardo tuvo que
aprender a salir en los centros, a achicar y a sacarse el barro de los botines
pegándole de suela al palo. El único que no tuvo problemas con la adaptación
futbolística resultó Ítalo Marenco, quien además de actor desde chiquito, es
marcador central del Juventud Escazuceña, el actual subcampeón del ascenso en
el fútbol costarricense.
Actores y jugadores. Arriba: Alonso/Chevarría, Pardo/Gabelo. Abajo: Bolaños/Flores, Washington/Cayasso. Arriba y abajo, a la derecha: Ross/Jara.
Cuando fue
estrenada Italia 90, la película, el mundial no había comenzado. A los 15 días
de su estreno, Miguel Gómez ya tiene otra hazaña para llevar al cine.
BONUS TRACK
Impagable video de "Lo daremos todo", con el playback de los jugadores de la selección de Costa Rica. Muy noventas, la música, la estética. Y no se pierdan a los ticos 'haciendo que tocan'. Una especie de USA for Africa, pero sin tanto famoso al dope.
No fue el juego de 15 puntos y 11 rebotes
de Luis Scola contra los Lakers, ni tampoco el extrañísimo partido de los 4
puntos de Kobe Bryant en 30 minutos ante los Suns. Al final, la atención del Lakers 91-Phoenix 85 del martes último se la llevaron Will Ferrell
y Shaquille O’Neal.
Will Ferrell se lleva "detenido" a Shaquille O'Neal en el Staples Center de LA.
Aun no se sabe bien si fue para promoción,
parte de la grabación de alguno de los extraños proyectos de Ferrell o
simplemente ganas de hacer ruido, pero el actor se vistió de guardia de
seguridad del Staples Center de Los Ángeles, se clavó unos bigotones y con su
mejor cara de piedra escudriñó al público, como buen húsar de la ley. Llegado el
momento, le llamo la atención a Shaquille O’Neal, que estaba en primera fila
viendo a sus ex equipos, lo hizo parar y se lo llevó “arrestado” fuera del
estadio. En su delirio, hasta eligió un nombre ficticio, que se ve en su gafete
identificatorio: Ted Vagina. Quizá el nombre le haya quedado grabado de su participación en Austin Powers como Mustafá. En esa película aparece una muy apetecible y exuberante malvada de nombre Alotta Fagina (que suena como "mucha vagina" en inglés). Un dato para el orgullo: la actriz que interpreta a Alotta Fagina, Fabiana Udenio, ¡¡¡es Argentina!!!, aunque se fue a vivir a Italia de muy pequeñita. Pero quién nos quita lo bailado.
De todos modos, en estas páginas tenemos que resaltar
lo que nos importa. Hay mucho deporte en la carrera del actor Will Ferrell y
mucho cine en la del basquetbolista Shquille O’Neal.
FERRELL Y EL BÁSQUET
No es la primera aparición de Will Ferrell
en un rectángulo de juego de la
NBA. Hace un año, el 8 de febrero de 2012, hizo la
presentación olímpica en el partido entre New Orleans Hornets y Chicago Bulls.
Si bien su voz resultó impecable, la data
con la que acompañó a cada jugador no fue la tradicional: “En la posición de
forward, con el número 5… todavía vive con su madre… Carloooos Boozer”. Y así
siguió: “Como forward, número 9… colecciona aves raras y tiene un delfín llamdo
Chachi… Luol Deng”. “Como centro, número 30, es de Escorpio y un espantoso
bailarín… Yoachim Noah”.
Los locales también cobraron: “Como
forward, de México, no habla un pomo de inglés pero igual lo queremos… Gustavo
Ayón”, y así hubo para todos.
Hace un año, Ferrell hizo la presentación olímpica en un juego de NBA entre Hornets y Bulls.
Su otro vínculo con el básquet, más actoral
aún, se produjo cuando se puso en la piel de Jackie Moon, dueño, entrenador y
jugador de un supuesto equipo de una liga profesional en la película Semi Pro,
en la que se parodia toda la década de los 70 y además, un hecho histórico
real: la fusión entre la ABA y la NBA.
Ferrell protagonizó cuatro comedias
deportivas entre 2005 y 2008, una por año: una de fútbol (Kicking and
Screaming), una de automovilismo (Talladega nights: the ballad of Ricky Bobby),
una de patinaje sobre hielo (Blades of Glory) y una de básquet (la ya mencionada
Semi Pro, que merece un post aparte).
Trailer de la muy divertida Semi Pro (2008)
"SHAQ ATTACK" LAS CÁMARAS
El otro protagonista de esta historia, Shaquille
O’Neal, es el caso del deportista que quiere se actor y que pocas veces lo logra.
Pero hay que reconocerle el intento y su búsqueda.
Shaq debutó en la pantalla grande en 1993
haciendo un cameo en la parodia rapper
CB4, de Chris Rock, y en 1994 y con 22 años, ya se presentó como actor en
el papel de Neon, un jugador universitario en la muy buena Blue Chips (con Nick
Nolte y Penny Hardaway). Dos años más tarde tuvo su primer protagónico en
Kazaam, dirigido por Paul Michael Glaser (Starsky de “Starasky y Hutch”), en
una película unánimemente destrozada por la crítica, en la que hace de genio de una lámpara. En el 97
llegó otro bodriazo que lo tuvo como protagonista: Steel. Aquí, el ex jugador
de Orlando Magic hace de un superhéroe de acero y, al menos, se autotoma el pelo por cómo tira los libres. En estas dos últimas, además puso el dinero.
Luego llegaría un nuevo cameo en otra
comedia, Freddy got fingered, en 2001, mismo año en el que obtuvo otro rol
pequeño en la otra película que quiso ser de risa, pero terminó defraudando:
The Wash.
Shaquille también participó de Scary Movie
4 y en la muy buena He got game (1998, con Denzel Washington y el NBA Ray
Allen), haciendo de si mismo, así como en After de sunset (2004, Pierce Brosnan,
Salma Hayek) y en Good Burger (1997), en la que aprovechó su apodo de “comehamburguesas”.
Destacada escena, en la que le preguntan, después de un partido cómo se siente
y Shaq contesta “hambriento”.
El comehamburguesas en una película de hamburguesas: Good Burger.
En su derrotero de cameos, también se dio
el lujo de compartir cartel con un montón de ex conejitas playboy y el mismísimo
Hugh Hefner en The House Bunny (2008).
Hay mucho “himself” en la carrera de
Shaquille O’Neal, sobre todo en televisión. Quizás, para otra vez. Como
despedida, les dejo la excelente parodia de MadTV, Shaq y los Super Lakers,
con la introducción del comediante Aries Spears imitando al pivote. Imperdible.