martes, 16 de agosto de 2016

POCOS AROS EN EL CINE OLÍMPICO


El cine está en deuda con el  básquet olímpico. Un deporte que ha dado más de 100 títulos al séptimo arte, no tiene ficciones estrictamente olímpicas con la naranja, y la lista solo se amplía a tres si hablamos de documentales. ¿Por qué?

La respuesta se puede encontrar en dos factores. Primero: más del 90% de los filmes de básquet son de producción yanqui. Segundo: el cine deportivo se apoya generalmente en la épica final, un resultado sorpresivo, trabajoso, inédito. Y en el medallero olímpico basquetbolero no hay épica yanqui. Ha ganado 14 de los 18 torneos de básquet en los Juegos, con solo 5 derrotas en 135 partidos. No muchos conflictos, no demasiados problemas. Los exsoviéticos podrían contar en una peli la final de Munich 72, pero como fue un poco un choreo, quizás se abstuvieron.

Pero basta de lo que no fue. Hablemos de lo que hay. Y de lo que hay, el Dream Team es el eje.

THE DREAM TEAM (ESTADOS UNIDOS)

Presentado cuando se cumplieron 20 años de la irrupción del que para muchos fue el mejor equipo de todos los tiempos, de todos los deportes (incluso mejor que el Huracán del 73), The Dream Team está dirigido por Zak Levitt, un especialista en docus deportivos, y que tiene en su haber un par de goles para NBATV como Clutch City (sobre los Rockets campeones 94 y 95), The 84 Draft (el del draft que tuvo a Olajuwon, Jordan, Barkley, Stockton y el brasileño Oscar Schmidt), The Doctor (sí, sobre Julius Irving) y Bad Boys (Pistons campeones, para los 30x30 de ESPN). También aparece como productor del extraordinario Once Brothers, quizás lo mejor de la serie original de 30x30 de la cadena deportiva que hoy dirige el ratón Mickey.


El documental habla de un equipo novedoso e irrepetible, que tuvo a 11 de los 12 jugadores del plantel como miembros del Hall of Fame, y con personajes extraordinarios, como Charles Barkley, que es el primero en decir: “No sé nada de Angola, solo sé que está en problemas”.

El relato comienza con la decisión de la FIBA de permitir la participación de los NBA en los Juegos Olímpicos, y cómo se fue armando un plantel, al que Michael Jordan no quería acompañar. A partir de allí, emergen algunas sorpresas alrededor de un equipo que no podía generar sorpresas en lo deportivo: se sabía que aplastaría a todo el que se le pusiera en su camino. The Dream Team va revelando que Isaiah Thomas se quedó afuera porque nadie lo quería, que el grupo, una sumatoria de egos enormes, terminó de ensamblarse en una gira por Montecarlo, previa a Barcelona; que el técnico Chuck Daly se lo llevó a Michael Jordan todos los días a jugar al golf para ganárselo, y que el equipo de los sueños, en su primer partido de práctica… perdió.

La presencia de Magic Johnson, que estaba volviendo a jugar después del retiro cuando descubrió que había contraído el virus HIV, es fundamental. Cuenta los hechos con la misma gracia y naturalidad con la que jugaba. Y con esa simpatía, Magic se asombra, a 20 años, de lo que provocó el primer Dream Team. Igual que Barkley, cuando habla del primer partido en el Preolímpico de Portland, contra Cuba: “Era raro. Nosotros les íbamos a patear el culo y ellos se sacaban fotos con nosotros”.

Es el mismo Barkley que, en 2010, cuando ingresó al Hall of Fame, cuenta lo que significó ese equipo: “Nunca la pasé mejor con nadie. Todos nos llevábamos bien, no había egos… nos divertíamos.  Por supuesto, todos me recuerdan que no he ganado un campeonato. Bueno, para mí, fue como ganar un campeonato, el ganar una medalla de oro y juntarme con esos muchachos”. Una clara muestra de que para los yanquis, el título más preciado es el de la NBA. No considera la medalla de oro olímpica como la obtención de un campeonato. Al final, Charles exagera un poco y dice: “hablé con Tony Parker, hablé con Ginóbili, hablé con Dirk Nowitzky y todos ellos me dijeron que su primer amor por el básquet comenzó con el Dream Team. Y estoy muy orgulloso de eso”. Pará la moto, Charles, que en 1992 Manu ya se preparaba para debutar en la primera de Bahiense del Norte.

THE OTHER DREAM TEAM (LITUANIA)

“Fue el momento de mayor orgullo en nuestra historia deportiva”. Así de grande se escribe la epopeya del equipo lituano que obtuvo la medalla de bronce en los mismos juegos del debut del Dream Team. En el documental, que dirige el norteamericano descendiente de lituanos Marius Markevicius, el mismo David Stern lo reconoce como “otro Dream Team, diferente, porque es el sueño de una nación”.

Es que este excelente film rescata una historia inmensa, con varias aristas que convierten a ese bronce en un hecho formidable. Porque aquí, el contexto es absolutamente político. Y pesado. No solo se relata el milagro deportivo en condiciones muy precarias, sino que se cuenta la historia de la anexión de Lituania a la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, y lo que significó para el básquet lituano, que venía de ser dos veces campeón europeo (1937 y 1939). 


La hipótesis inicial de The other Dream Team es inmejorable: imágenes del triunfo de la URSS sobre Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988, segundos después de haber mostrado el zócalo con el record de los yanquis en la historia olímpica: 84-1 (derrota, quedó dicho, bastante polémica en la final de Munich 72). Gran victoria de la URSS, ¿no? Bueno, ahora te contamos que cuatro de los cinco titulares de ese equipo habían nacido en Kaunas. Arvydas Sabonis, Valdemar Chomicius, Rimas Kurtinaitis y Sarunas Marciulionis, todos lituanos.

Después de exponer la pica con el gobierno soviético, lo mal que se sentían cuando les decían que eran rusos, los contrabandos de jeans y electrónica comandados por Chomicius en cada viaje “a occidente”, la caída del muro de Berlín y la llegaba a la NBA de Marciulionis (con tintes de novela de espías), el docu se mete en la reconstrucción del país, que recuperó la independencia en 1990, pero que estaba devastado y, obviamente, no tenía dinero para encarar una experiencia olímpica. El esfuerzo de los propios jugadores se vio reflejado por el periodista George Shirk en una nota para el San Francisco Chronicle, que llegó a manos de la banda de rock Greatful Dead. Y fueron ellos, los rockeros, los que  aportaron dinero. Y no solo dinero. Tiempo después de un encuentro entre la psicodélica banda californiana con Marciulionis en Detroit, a los lituanos les llegó una caja con shorts y remeras con los colores de Lituania, y un logo que sería icónico durante los Juegos Olímpicos catalanes: el del esqueleto con la camiseta de Lietuva volcando la pelota. 


Luego de la derrota con el Dream Team en semis (imperdible ver a Karnisovas, protagonista del partido, sacando fotos desde el costado con una Kodak Instamatic), como no podía ser de otra manera, el duelo por el bronce es contra los opresores, los rusos, que participaban como Comunidad de Estados Independientes, y que les habían ganado en la fase de grupos.

El documental cuenta con los invalorables testimonios de un expresivo Bill Walton, Donnie Nelson (pieza clave para el encuentro con los Greatful Dead), David Stern, del expresidente lituano Vytautas Landsbergis, y además, relata en paralelo la llegada al draft de la NBA en 2011 de Jonas Valanciunas, nacido en 1992. Detalle poético si los hay. Mención especial para las fotos que acompañan los títulos finales: eso es el básquet.

EL CAMINO DEL ORO (ARGENTINA)

No es estrictamente un documental, porque se trata de un programa especial de ESPN, dentro del ciclo “Archivo Confidencial”, pero la verdad es que El camino del oro tiene todo lo que un docu puede tener.

Comienza relatando una derrota, en este caso, la de la final del Mundial 2002, y la construcción de un equipo que hizo historia. En Argentina, por convertirse en el primero en haber obtenido una medalla de oro olímpica en básquet. Y en el mundo, por haber sido el primero que venció a un Dream Team.


Con solo algunas aperturas para observar de dónde salieron y cómo se juntaron los integrantes de la Generación Dorada, el relato de El camino del oro es cronológico, con los protagonistas marcando sensaciones y reviviendo en los testimonios cada momento del que han pasado 10 años. Es una perla la declaración del verdugo argentino en la final del 2002, Dejan Bodiroga, con todos los condimentos para odiarlo: “Ocho puntos arriba a 2 minutos del final y hablar de los árbitros me parece un poco demasiado”. Cuando reconoce que la victoria en Atenas 2004, con la palomita de Manu, fue justa, trata de reivindicarse, pero ya es tarde. El daño estaba hecho.

AMIGOS SON LOS AMIGOS

En los tres documentales se habla de equipos deportivamente fenomenales, pero que adquieren un plus por la química y, fundamentalmente, la amistad. “Disfrutamos estar juntos, disfrutamos el viaje. Tomamos conciencia de los demás como personas. Entonces, cuando salíamos a la cancha, quizás era todavía mejor”, dice Magic Johnson en The Dream Team, donde se destaca más de una vez el disfrute y la aparición de “amistades improbables” como la Larry Bird, un chico blanco de Indiana, con el jamaiquino Pat Ewing. En The other Dream Team Marciulionis habla de esa “sensación increíble de amistad y victoria” luego de obtener el bronce en Barcelona. Y Hugo Sconochini define la misma sensación de manera magistral en El camino del oro: “No éramos compañeros de equipo sino hermanos de camiseta”. En todos hay lágrimas contenidas y emoción en el final.

SIMILITUDES Y ALGO MÁS

Existen otras películas y documentales donde el básquet olímpico aparece tangencialmente, como la muy buena Tiempo Muerto (2012), de los hermanos Baltazar e Iván Tokman, sobre los campeones del 50, en la que se habla de los Juegos de Londres 48 y un poco sobre la posibilidad argentina de podio en Melbourne, a los que no pudo ir la selección por la suspensión impuesta por la Revolución Libertadora del 55. También en la serie documental de cuatro capítulos La Argentina olímpica (2012), de Christian Rémoli, se relatan los sucesos que llevaron a la obtención del oro en Atenas, dentro del marco de la historia del olimpismo albiceleste.


Las biografías de algunos basquetbolistas incluyen menciones a los Juegos Olímpicos. Por ejemplo, Drazen (2006), arranca con un triple y un inmediato robo para otro triple de Petrovic contra el Dream Team en Barcelona 92. Al mismo juego olímpico refieren, muy brevemente, Magic Johnson: Always showtime  y Airtime, ambas de 1993 y con las mismas imágenes de archivo que utiliza The Dream Team.



Es mucho y muy bueno lo que ofrece Chócala, la serie española de 13 capítulos sobre la historia del básquet (1992), en materia de baloncesto olímpico. Por ejemplo, cuenta cómo fue el primer torneo olímpico de básquet en Berlin 1936, del que, curiosamente, no hay ni una sola imagen en el extraordinario y extenso (casi cuatro horas) documental de la directora Leni Riefenstahl sobre los considerados Juegos de Don Adolfo. En Chócala se pude ver al único judío en el equipo de Estados Unidos que ganó el primer oro olímpico del baloncesto, justamente en los Juegos del nazismo, y un basquetbolista de Canadá dice que solo había 8 medallas de plata para los deportistas (las entregaba el mismísimo canadiense James Naismith, inventor de este deporte), por lo que a varios de ellos les dieron una de bronce, luego de perder una final, que se jugó en una cancha de tenis de arcilla adaptada y bajo la lluvia. Final, sea dicho, dirigida por Avery Brundage, quien años más tarde fuera presidente del Comité Olímpico Internacional (sí, el mismo que decidió seguir los Juegos luego de la matanza de atletas israelíes en Munich 72).

Hay básquet olímpico en el cine con historias maravillosas y, por suerte, con equipos que jugaban bárbaro. Vale la pena entrarles.

Links:

The Dream Team https://www.youtube.com/watch?v=gAGTYC7IYeU
The other Dream Team http://putlocker.is/watch-the-other-dream-team-online-free-putlocker.html
El camino del oro https://www.youtube.com/watch?v=eTaJrMs0cw4

sábado, 16 de agosto de 2014

LOS MUNDIALES DE BÁSQUET Y EL CINE

Aquí les dejo algunos links de las películas y documentales de las que hablamos hoy en La Claqueta de UCU, en la columna de Básquet y Cine, en Uno contra uno (TyC Sports). Y algún material extra. El tema era "Los mundiales de básquet en el cine". No hay mucho, pero algo encontramos.

ONCE BROTHERS (2010)
Gran documental, relatado por Vlade Divac, sobre cómo Divac y Petrovic, casi hermanos en la vida, se distancian por los problemas internos de la ex Yugoslavia, y terminan enemistados por un incidente que se dio en el Mundial 90 de Argentina, cuando Yugoslavia fue campeón. 

De los mejor de la serie de documentales 30x30 de ESPN. Lo dirige Michael Tolajian, que participó como editor en The Year of Yao (docu sobre la llegada de Yao Ming a la NBA), Bluegrass Kingdom: The Gospel of Kentucky Basketball (otro docu sobre la cuna del básquet de Kentucky, con Pat Riley) y Making the Cut: The Road to Pebble Beach (un docu de golf, con el comediante Ray Romano). 

Para emocionarse.

Película completa.
Once Brothers (2010)


TIEMPO MUERTO (2010)
Otra joyita. Basada en la investigación del sociólogo y entrenador de básquet Emilio Gutiérrez, que cuenta la historia del equipo argentino campeón del primer mundial de la historia, suspendido por la Revolución Libertadora por sus vínculos con Perón. También se cuenta la historia de un grupo de jugadores que se sigue juntando casi periódicamente, en el Club Palermo, desde hace 60 años, y de su reivindicación, en la última década. Y es imperdible la historia de amor de Ricardo González y Rubí, su esposa. 

Directores: Baltazar e Iván Tokman. 
Participan Jorge Canavesi, Oscar Furlong, Omar Monza, Ricardo González, Rubén Menini, Ignacio Poleti, Juan Carlos Uder.
Productor: Maxi Dubois.
Edición: Miguel Pérez (La república perdida, I y II, Tango Feroz, Ay, Juancito, Casas de Fuego, Hundan al Belgrano, Rosa de lejos, Señora de nadie).

Película completa. 
Tiempo muerto (2012)


WE WERE THE WORLD CHAMPIONS (2013)

Documental dedicado al fenómeno del básquet en Yugoslavia, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta la primera medalla de oro en el Mundial de Liubliana 1970.

Se basa en la historia de cuatro héroes del básquet yugoslavo: Nebojsa Popovic (jugó el mundial 50), Bora Stankovic (secretario general de FIBA 1976-2002), Radomir Saper and Aleksandar Nikolic (padre del básquet yugoslavo, campeón del 70, entre otro miles de logros).

Yugoslavia fue 5 veces campeón mundial, 3 veces segundo, 2 veces tercero. Desde Brasil 63 no bajó del podio (salvo en Toronto 1994, torneo en el que no participó por estar su federación sancionada, igual que en el de fútbol) hasta su última participación, Indianápolis 2002, donde fue campeón en la recordada final contra Argentina en tiempo suplementario. Fue 8 veces campeón europeo y oro olímpico en Moscú 1980, plata en México 68, Montreal 76, Seúl 88 y Atlanta 96; y bronce en Los Angeles 84.

Director: Ivica Vidanovic

Produce: Intermedia Networks (la misma productora que hizo dos películas de ficción sobre la participación de Yugoslavia en el Mundial de Fútbol 1930 (Motevideo, por Dios! -2010- y Nos vemos en Montevideo -2014-). 

Trailer de la película
We were the world champions (2013)

EN CUERPO Y ALMA (1951)

No es de un mundial en sí, pero sí es producto de la consagración de Argentina en el Mundial del 50. Protagonizada por Armando Bo, junto a los basqutebolistas Oscar Furlong, Omar Monza y Enrique y Roberto Viau.

Armando Bo muestra en esta película sus dotes de buen jugador de básquet (jugó en San Lorenzo en la década del 40) y su predisposición para el deporte, ya que en su filmografía figuran varias películas de fútbol (Pelota de trapo, Pelota de cuero -que también dirigió-, El hijo de crack y Sacachispas), una de boxeo (Su última pelea) y una de automovilismo (Fangio el demonio de las pistas)

Director: Leopoldo Torres Ríos.

BONUS TRACK
Diego Brunetti, colaborador incansable, alma de este blog, aporta dos incunables, que se pueden bajar. 
Un documental de presentación del Dream Team II, el que fue al Mundial de Toronto en 1994. 

https://mega.co.nz/#!o1QiTTwZ!Y6O_u5_Zmt2LCA4SN9IeXc15OHnEoTyzcHfBHv7IMrc

Y la serie Chócala!, que cuenta la historia de los ciclos olímpicos del básquet español. Calidad mas o menos, pero es un documento, che. 

http://www.allsports-tv.com/t5569-chocala-1992-serie-documental-completa


jueves, 31 de julio de 2014

EL OTRO MUNDIAL

Terminó el mundial. El de la FIFA. El que tiene todos los hilos de la corrupción al descubierto, pero que igual nos genera ilusión, alegrías y tristezas. Y ahí lo tenemos, en un video club o en Netflix, a Colin Farrell, lejos de Alejandro Magno,  hablando de otro mundial en Kicking it, el documental que muestra la edición 2006 de la Copa del Mundo de Fútbol Calle. El mundial de los homeless.

Resulta un ejercicio bastante sano sentarse a ver este documental tan cerca del mundial “de verdad”, porque, además de contar tres o cuatro historias muy bien contadas, nos direcciona hacia otro fútbol, distante del de las gigantografías de Messi o los shampúes de Cristiano Ronaldo. Un fútbol con los mismos conflictos que el de la FIFA, pero que reivindica desde otro lugar. Un fútbol que es herramienta. Un fútbol de pequeños héroes que emocionan. Un fútbol con paredes, cuatro jugadores y arcos bajitos, de dos tiempos de 7 minutos y penales en movimiento. El fútbol para los sin techo ya abarca más de 70 países y 300.000 jugadores al rededor del mundo. 

Trailer de Kicking it (2006)

La película es chiquita pero muestra un esfuerzo gigante. “Combatir la falta de hogar a través del fútbol”, dice el eslogan de la entidad que organiza el torneo. Por ahí suene demasiado pretencioso, pero refleja el intento.

La dirección es de Susan Koch y Jeff Werner, quien tiene más trayectoria como editor, con trabajos en algún 30x30 de ESPN como The Year of Yao (el docu del gigante chino Yao Ming) o Go Tigers! (también docu, pero sobre un equipo de fútbol americano de una escuela) .

SEIS HISTORIAS

El film se desarrolla en la cuarta edición del Mundial de Fútbol Calle, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, y se apoya en seis historias de seis equipos (Afganistán, Estados Unidos, Kenia, Rusia, España e Irlanda) de los 48 que estuvieron en el certamen.

Escena del partido Afganistán (blanco) 5 - Rusia (rojo) 4, del Mundial 2008 en Melbourne, Australia.


Conmueven particularmente las de Alex, un keniata que tiene esperanza de que algún cazatalentos lo vea y lo rescate, y que a pesar de que lo tiene prohibido, no puede no desobedecer al DT y erra penal tras penal, cual Palermo de ébano. O la de Jesús, un canterano del Real de 62 años al que una lesión lo dejó afuera del fútbol y del sistema. Y la de Demian, el arquero irlandés adicto a la nandralona, que fue preso y al que la madre echó a la calle. Incluso hay una linda historia de amor entre un afgano y una paraguaya.

LA CONEXIÓN ARGENTINA

Argentina participó del mundial que se ve en el docu Kicking It, y viene participando en los Mundiales de Fútbol Calle desde su segunda edición, la que se realizó en Suecia en 2004. De hecho, existe un documental de Damián Cukiercorn, La otra copa (2006), que muestra la preparación del equipo argentino, la selección de jugadores y el torneo en sí.


Trailer de La otra copa (2006), de Damián Cukiercorn.

QUIÉN VA AL MUNDIAL

Hecho Social Club es una ONG dedicada al deporte como herramienta social, y es la encargada de la selección argentina de fútbol de calle, que es la que va a la Homeless World Cup, y que surgió como una entidad hermana de Hecho en Buenos Aires, la revista social nacida hace 15 años, en la que trabajan personas en situación de calle y personas sin trabajo, y que ellos mismos venden para generar ingresos.
“Formalmente se empezó a trabajar en paralelo con el primero Mundial, el de 2003. Hasta ese momento, solo teníamos teníamos una actividad deportiva: un partido colaboradores contra vendedores de la revista”, dice Sergio Rotman, director de Hecho Social Club a La claqueta no se mancha.

La Selección Argentina de Fútbol Calle, en La Bombonera, en 2010.

“A partir de ahí, nos pusimos a trabajar más organizadamente, para poder ir al mundial siguiente. Y luego de participar, vimos que el impacto era muy fuerte y nos dimos cuenta que era bueno trabajar en lo deportivo –agrega Rotman-. Los que participan en el torneo y los que no, pero quieren ir, pasan por un proceso duradero. El Mundial es un punto intermedio. Es un premio a un proceso por superarse, y que les permite ser premiados de alguna manera, pero también los habilita a continuar con las mejorías. La autoestima sube, les genera un sentido de pertenencia, afianzan vínculos… Vemos que después de la experiencia deportiva, se ponen a trabajar, terminan los estudios, y tienen ganas de no estar más en la calle”.

La estructura comenzó a crecer. Ya hay varias ligas locales, se está organizando un torneo nacional y ya se juega la Copa América. El próximo mundial será en Santiago de Chile, del 19 al 26 de octubre próximos.



Fuentes y más información
http://www.homelessworldcup.org/
https://www.facebook.com/hcsfutbol
www.imdb.com
http://www.eldocumentaldelmes.com/es/documentals/152-la_otra_copa.html
Entrevista con Sergio Rotman. 

jueves, 3 de julio de 2014

EL PARTIDO DE SUS VIDAS Y EL GOLEADOR DESAPARECIDO

Todo era muy parecido. El arquero Tim Howard se estaba convirtiendo en el héroe de una jornada histórica para una selección de Estados Unidos, en su partido de octavos ante Bélgica. Igual que Frank Borghi en el Mundial de Brasil del 50, ante Inglaterra. Incluso el país anfitrión era el mismo. Borghi y Howard mantuvieron el cero en el arco propio ante un rival superior. Tapadas inolvidables. Palos amigos.
Sobre Borghi y sus compañeros se hizo una película, porque a los 37 minutos, en un ataque aislado, Joe Gaetjens desvió un remate sin destino y sentenció el 1 a 0 ante los inventores del fútbol. Howard, en cambio, no tuvo esa suerte. Wondolowsky, en el minuto 91, tuvo el gol de la victoria. Pero Wondolowsky tiró pelota y película por arriba del travesaño. En el tiempo extra, Bélgica se quedó con todo. Incluso con los créditos del final.

Trailer de "El partido de sus vidas", de David Anspaugh (2005)

La película que casi copia el equipo yanqui en este Mundial 2014 se llama El partido de sus vidas, y cuenta cómo se armó ese equipo amateur, de un país sin tradición futbolística, para ir a Brasil 50 y ganarle a Inglaterra 1 a 0. Hollywood tomó esta historia y la enalteció, más allá de que esa fue la única victoria de Estados Unidos en el torneo (había perdido con España 3 a 1 y luego cayó ante Chile 5 a 3).

UNA DE HOLLYWOOD EN BELO HORIZONTE

El partido de sus vidas está basada en un libro homónimo, de no ficción, escrito por Geoffrey Douglas, periodista y profesor de escritura de la Universidad de Massachusetts/Lowell, y fue dirigida por David Anspaugh, reconocido por su tarea como director en dos de las mejores películas deportivas de la historia: Hoosiers (una de básquet) y Rudy (fútbol americano), las tres con Angelo Pizzo como guionista. El asesor futbolístico del film fue Eric Wynalda, que jugó tres mundiales con la selección norteamericana y convirtió el primer gol de la historia de la Major Soccer League en 1996.

La cinta tiene bastante fútbol, muchas imágenes de entrenamiento y partidos, lo que permite ver quiénes de verdad juegan y quienes actúan de jugadores. Por ejemplo, de Clarkie Souza (Nelson Vargas), se aprecia que tiene idea. A Joe Gaetjens (Jimmy Jean Louis) se lo puede ver marcando el pase como lo haría Bazán Vera. Y el arquero Borghi (Gerard Butler, también hace de exfultbolista en Un buen partido -2012-) está muy bien en los mano a mano, aunque en las escenas que requieren más “actuación” muestra la hilacha, y al embolsarla se parece poco al Lev Yashin del Mundial del 62 y mucho al Stallone en Escape a la victoria.

La historia respeta bastante la realidad, aunque, como siempre, Hollywood comete errores y frecuenta olvidos. Es cierto que a la selección la sigue un solo periodista en el Mundial, Dent McSkimming, del St. Louis Post-Dispatch, y es su personaje (interpretado por Patrick Stewart) quien relata los hechos en el film. Y también es verdad que el de Estados Unidos era un equipo muy flojo (venía de comerse 12 goles en dos partidos ante México en la eliminatoria, pero clasificó porque entraban dos del grupo de tres y los cubanos eran peores aún).

Pero, por ejemplo, existen algunos detalles a tener en cuenta. En una reunión de plantel, Pee Wee (Jay Rodan)  dice “para qué vamos a ir, para que nos humillen los profesionales. ¿Cómo nos fue en las últimas olimpiadas? 9 a 0 con Italia”. Cierto: en 1948, en Londres, EE.UU. se comió un ominoso 0-9 ante los tanos, pero no eran profesionales. En los Juegos Olímpicos, en esa época, no se permitía jugar a los rentados. También les informan que, para enfrentar a Inglaterra, tienen que viajar “a un pequeño pueblo llamado Belo Horizonte”, que por entonces ya contaba con 250 mil habitantes y era la sexta ciudad de Brasil.
La progresión del partido es la real. Inglaterra (en la que juega Alf Ramsey, quien fuera DT inglés en el mundial 66, autor del calificativo “animals” para los argentinos luego del partido por cuartos) lo pelotea mal a Estados Unidos. Parece Brasil-Argentina en el 90. Y al igual que en aquel match, en el primer avance yanqui, en lugar de combinarse Diego y Cani, Bahr la revolea al área y Goetjens anticipa y marca.
Cuando termina el partido, tras una defensa emocionante, el milagroso gol de Gaetjens y una monumental tarea de Borghi bajo los tres palos, el DT dice: “Es el mayor esfuerzo que le haya visto a un equipo de cualquier deporte en la historia”. Se nota que no había visto el 2-2 de Independiente contra Talleres en la final del Nacional 77.

TRES PARTIDOS PARA EE.UU., UNO PARA HAITÍ

Borghi es uno de los protagonistas de la película y uno de los héroes de aquel partido. El otro héroe, aunque en el film se le da un papel secundario, es el autor del único gol, Joseph Gaetjens, un haitiano que había ido a estudiar Economía a la Universidad de Columbia en Nueva York, y que despuntaba el vicio del fútbol en un equipo de la Gran Manzana, el Brookhattan (mezcla de Brooklyn con Manhattan, se supone). Joe Gaetjens (en la peli interpretado por otro haitiano, el actor Jimmy Jean-Louis) había sido figura desde los 14 años en el Etoile Haitienne, de su Puerto Prícipe natal, con el que ganó dos títulos locales. Luego, la liga norteamericana, en su primera temporada, se proclamó goleador.

El capitán del equipo, Walter Bhar (Wes Bentley, el de Belleza american y Los juegos del hambre), es quien insiste para que incluyan a Gaetjens en el plantel mundialista, a pesar de la negativa de los dirigentes, que no dicen por qué no lo quieren. En la realidad, todo indica que fue cuestión de ir, hablarle y que aceptara. Gaetjens no se había nacionalizado, tenía visa de estudiante, y solo tuvo que decir que pronto se haría ciudadano norteamericano para que la FIFA lo dejara jugar. Promesa que también hicieron otros dos integrantes extranjeros de ese equipo, el belga Joe Maca y el escocés Eddy McIlvenny. Alfred Colombo (España), el arquero Frank Borghi (Italia), John Souza (Portugal) y Edward Souza (Portugal) también eran extranjeros, pero sí estaban nacionalizados. "No era un jugadorazo, pero estaba siempre muy bien ubicado. Nadie sabe bien cómo hizo para el gol contra Inglaterra, pero lo cierto es que estaba ahí y lo metió", recordó hace poco Bhar, en una nota a la revista Sport Illustrated.

Gatejens es llevado en andas luego de su gol ante Inglaterra, en 1950.

Gaetjens nunca cumplió su promesa. De hecho, al regresar del Mundial, armó las valijas y se fue tres años a jugar profesionalmente a Francia, en el Racing de París y el Olympique de Ales, período en el que las lesiones no le permitieron destacarse. En 1953, Gaetjens volvió a Haití, donde fue recibido como un héroe y hasta se le organizó casi un partido homenaje, ya que fue incluido en un juego de eliminatorias contra México, pero para su país natal, cuando ya no le daba el físico, percudido por los magullones. O sea, el héroe de Belo Horizonte, con Estados Unidos, solo tres partidos y un gol.

GAETJENS, EL HEROE DESAPARECIDO POR PAPA DOC

Una vez retirado del fútbol, Gaetjens se dedicó a los negocios en su país. Pero la situación política en Haití era muy complicada. En 1957 ganó las elecciones François Duvalier ante Louis Dejoie, un político al que apoyaba la familia de Gaetjens y con el que tenía un vínculo familiar lejano. Duvalier, conocido mundialmente como Papa Doc, ganó las elecciones nuevamente en 1961, y endureció su lucha contra los opositores luego de un intento de asesinato en 1964. Para evitar más problemas, Papa Doc se autoproclamó presidente vitalicio el 7 de julio de 1964. Ese día comenzaría una de las mayores persecuciones y matanzas de civiles a manos de un estado en la historia.

Alertada por amigos, la familia de Gaetjnes decidió huir a la vecina República Dominicana un día antes de la autoproclamación de Duvalier, pero sin Joe, que pensaba que por su fama y al no tener actividad política, no tendría problemas con el régimen. Error. El jugador fue acusado de colaborar con la oposición y de “mestizo” (era descendiente de africanos y alemanes). Papá Doc quería un país compuesto por negros afrohaitianos, ya que consideraba que los mestizos habían reprimido a los negros a lo largo de la historia. Curiosamente, en la película lo muestran a Gaetjens como practicante del vudú aunque era católico, otro detalle que lo enfrentó con el gobierno de Duvalier, que había instaurado al vudú como religión oficial.
El 8 de julio, Joe Gaetjens fue detenido por los Tontons Macoutes (nefasto grupo paramilitar pro-Duvalier) y enviado a la prisión de Fort Dimanch, una cárcel para presos políticos a los que generalmente se los golpeaba, se los castraba y se los dejaba morir de hambre. Joe Gaetjens tenía 40 años cuando fue detenido. Nunca más se supo de él. Se cree que el mismo Papa Doc se encargó de asesinar a Gaetjens dos días después de su arresto.

Sobre esta parte de la historia, no hay película todavía, pero sí un muy informe para televisión.



LA CAMISETA MUFA

Uno está acostumbrado a ver a Inglaterra de blanco, de celeste claro o de rojo. Nunca de azul, como en la película. Sin embargo, la aparición de ingleses con camiseta azul no responde a una adaptación hollywoodense. Usaron esa camiseta. Ese día y una sola vez más los estrategas de Albión vistieron de azul: fue en el 1-4 en Lima, ante la selección de Perú, y con Bobby Charlton en el once inglés. Luego de esa derrota, la camiseta azul fue lavada, planchada y guardada bajo siete llaves.
En mundiales, Inglaterra y Estados Unidos se enfenteraron solo una vez más. Fue en Sudáfrica 2010: 1 a 1, con gol del texano Clint Dempsey, con la inestimable ayuda del arquero británico Robert Green.

Stanley Mortensen (Gavin Rossdale) vistiendo la camiseta azul "drapie" para la película. 


LA CONEXIÓN ARGENTINA

El 29 de junio de 1986 Argentina vivió la que hasta ahora se considera el éxito más importante de su historia futbolística: ganó un mundial, fuera de casa. Para los yanquis, el 29 de junio también es un día épico, futbolísticamente hablando, ya que en esa fecha, pero en 1950, consiguieron el éxito insospechado, el primer gran batacazo internacional. El 1 a 0 ante los inventores del fútbol, que hasta ese Mundial, el de Brasil, no habían querido participar en el torneo porque se consideraban superiores.

Y acá podemos entender un poco el espíritu de la industria del cine norteamericana, y la diferencia con nuestra idiosincracia. Hollywood puede hacer una película sobre un solo partido, una sola victoria, aislada, pero todavía no existe una (de ficción; Héroes es la película oficial FIFA de México 86) que cuente la epopeya de Diego y sus secuaces en 1986.

La otra pata de la conexión argentina viene de la mano de uno de sus protagonistas: Wes Bentley. No es argentino, no tiene una novia argentina, ni compró un departamento en la avenida Chiozza en San Bernardo. No. Bentley, adicto reconocido como adicto a la heroína y la cocaína, en una nota al New York Times en 2010, dijo que aceptó filmar El partido de sus vidas y otras tantas películas para ganar dinero y poder comprar drogas. Y que pudo salir de ese infierno luego de la muerte por sobredosis de su mejor amigo, el también actor Heath Ledger (Batman, el caballero de la noche, Casanova). Bentley, sin dinero ni ofertas, aceptó participar en la cinta sobre Escrivá de Balaguer que se filmó en Buenos Aires. Y durante el rodaje entabló relación con un miembro del equipo de la película que le contó que él había pasado por una etapa similar y cómo había podido desintoxicarse.


Fuentes
http://blogs.20minutos.es/quefuede/2013/05/17/quien-fue-joe-gaetjens-heroe-de-un-partido-de-leyenda-y-victima-del-totalitarismo/
http://www.elenganche.es/2013/12/haiti-estados-unidos-joe-gaetjens-la-dictadura-sobre-la-pelota.html
http://www.imdb.com
"Fútbol y cine", de Carlos Marañón. (Editorial Ocho y Medio)
http://sportsillustrated.cnn.com/longform/soccer-goals/goal3.html

martes, 17 de junio de 2014

EL PRIMER GOLPE MUNDIAL DE COSTA RICA

En los días previos a la primera presentación de Costa Rica en un mundial de fútbol, el de Italia 90, los jugadores se juntaron para grabar el tema “Lo daremos todo”, un himno que reflejaba el espíritu amateur y de asombro del plantel tico en ese momento: “Con los mejores del mundo / al fin vamos a estar / lo daremos todo”. Como quien dice “le vamos a poner huevo, pero no puedo creer que vamos a jugar contra Brasil”. Sin embargo, esa selección fue la mayor sorpresa del torneo, ya que le ganó a Escocia 1-0 y a Suecia 2-1 en primera ronda y, aunque cayó 0-1 ante Brasil, se metió en octavos de final.


La histórica victoria de Costa Rica sobre Escocia, 1-0, gol de Cayasso, asistencia de taquito de Jara.

Aquella hazaña de La Sele, elaborada 24 años antes de la de esta Costa Rica ante Uruguay en 2014, fue llevada al cine por el director costarricense Miguel Gómez en Italia 90, la película.

Y el estreno de la cinta alcanzó otra hazaña: se convirtió en la película costarricense que más espectadores cosechó en su semana inicial, y superó en esa semana a tanques de Hollywood como X-Men. Fue tal la expectativa que se decidió exhibirla en más salas de las que estaba pacatado y mientras está en cartel, se espera para saber si finalmente desbancará a Gestación (2009, de Esteban Ramírez, trata sobre el embarazo adolescente), la película tica más vista en la historia, con más de 130 mil espectadores. 


Trailer oficial de  Italia 90, la película, que refleja la formidable actuación de La Sele en el Mundial 90.


BORA, GABELO Y UN TAQUITO INOLVIDABLE

El film, estrenado hace apenas 10 días, relata la historia de la clasificación a ese torneo, la llegada de nuestro conocido Bora Milutinovic para conducir al equipo y hacerles creer que podían, y la gloria que vivieron en Italia y con la que fueron recibidos en su país. Pero sobre todo, habla de los conflictos, de los miedos y de cómo les cambió la vida a esos 22 ticos que hoy son héroes nacionales. Aunque no lo suficiente. “Algunos no lo están pasando muy bien económicamente, o al menos no como se lo merecen. Esa fue una de las razones por las que me decidí hacer este proyecto”, afirmó al diario La Nación de Costa Rica Gómez, que destinará un porcentaje de la recaudación de taquilla para ayudar a algunos jugadores de esa selección.

Claudio Jara, uno de los artífices de la victoria inicial ante Escocia, aún hoy, a casi 5 lustros, cuenta lo que pasó en ese partido como si hubiese sido una travesura: “Tengo los mejores recuerdos del mundial; banderines, las camisetas de Suecia, de Brasil, de Checoslovaquia, pero no la de Escocia. No me la quisieron dar, estaban muy enojados porque habían perdido. Yo fui al vestuario y se las pedí, pero casi que me echaron. Yo había sido el del pase de taquito para el gol de Cayasso”. Ponele que Argentina pierde con El Salvador 1 a 0, gol de rabona, y el tipo viene a pedirle la camiseta al Kun Agüero. No lo van a tratar bien.

ACTORES FUTBOLISTAS

Es asombroso el parecido físico de un par de personajes que recordamos por estos lares. Uno, el croata Bora Milutinovic, interpretado Luis Montalbert. Montalbert le sacó la ficha a la perfección al ex DT de San Lorenzo. El Bora de Montalbert tiene los anteojotes, el acento, comete los mismos errores de concordancia que el original y también conserva su simpatía. Un personaje tan querible que Montalbert se lo quiso quedar: “Lo más difícil de ser Bora era dejar de ser Bora. Quería llevar el personaje a todas partes de mi vida”.

Para Ólger González, uno de los actores reconocidos del poco conocido cine tico, el del Chunche Mauricio Moreno, ídolo histórico del fùtbol de Costa Rica, resultó “uno de los papeles más difíciles de interpretar” en su carrera. 

Y ni hablar para Juan Carlos Pardo, de increíble parecido con el para nosotros inolvidable arquero de bigotes Luis Gabelo Conejo (elástico, volador, reflejos a los Fillol, el arquero que todos quisimos ser, más allá de los penales de Goyco). Difícil para Pardo porque Pardo no es actor sino el baterista de 424, una banda de rock con reminiscencias sodaesteriescas. Y porque tampoco es arquero. Así como el zurdo Winston Washington (ganale a ese nombre si podés) tuvo que aprender a pegarle de derecha para hacer de Cayasso (autor del gol contra Escocia), Pardo tuvo que aprender a salir en los centros, a achicar y a sacarse el barro de los botines pegándole de suela al palo. El único que no tuvo problemas con la adaptación futbolística resultó Ítalo Marenco, quien además de actor desde chiquito, es marcador central del Juventud Escazuceña, el actual subcampeón del ascenso en el fútbol costarricense.



Actores y jugadores. Arriba: Alonso/Chevarría, Pardo/Gabelo. Abajo: Bolaños/Flores, Washington/Cayasso. Arriba y abajo, a la derecha: Ross/Jara.


Cuando fue estrenada Italia 90, la película, el mundial no había comenzado. A los 15 días de su estreno, Miguel Gómez ya tiene otra hazaña para llevar al cine.



BONUS TRACK
Impagable video de "Lo daremos todo", con el playback de los jugadores de la selección de Costa Rica. Muy noventas, la música, la estética. Y no se pierdan a los ticos 'haciendo que tocan'. Una especie de USA for Africa, pero sin tanto famoso al dope.




Fuentes
www.imdb.com
www.nacion.com
Programa "7 Estrellas" de Canal 7 de Costa Rica.

martes, 4 de marzo de 2014

Y UN DÍA "LA CLAQUETA..." LLEGÓ A LA TELE

Sucedió el 22 de febrero de 2014. Ese día, en el programa Uno contra uno, que conduce Fabián Pérez por TyC Sports, se estrenó la sección "La claqueta de UCU", un segmento de cine y básquet. 

En el primer envío hablamos de Los fierecillos se divierten, con Alberto Olmedo y Jorge Porcel, algunos protagonistas contaron entretelones de la convocatoria y el entrenador de Obras, Silvio Santander, se llevó todos los aplausos al analizar seriamente el partido entre Los Ases, de Olmedo y Porcel, y los Globber Galoper, del Guri Perazzo. 

Es el comienzo. Volvemos este sábado con "El lado oculto de Julio Lamas, el DT de la selección de básquet". Los espero.

Aquí, el segmento inaugural, con Fabián Pérez y el inigualable Bebe Sanzo.


lunes, 3 de febrero de 2014

¿A QUÉ JUGABA PHILIP SEYMOUR HOFFMAN?

Phillip Seymour Hoffman tenía 46 años. Parecía bastante más, y su físico no daba deportista. En Capote, el protagónico que lo llevó a Oscar en 2006, no interpretó precisamente a un hincha de Racing o la vida del dos de Defensa y Justicia. Sin embargo, este fenomenal actor que acaba de descender a la B Nacional de la vida misma, coqueteó un poco con los deportes en su enorme carrera profesional. De hecho, PSH fue guardavida en un spa (trabajo del que resultó despedido) y siempre adujo que una lesión le impidió desarrollar una carrera deportiva en la secundaria, aunque era hincha de los New York Jets, equipo de la NFL que juega de local en el MetLife Stadium, donde ayer se disputó el Super Bowl.

Pero vamos a la gran pantalla. Hoffman debutó en cine en 1991 con un papel secundario en una película con nombre y connotación deportiva, que no fue estrenada en la Argentina: Triple bogey on a par five hole (algo así como Triple bogey en un hoyo de par cinco). Se trata de la historia de un guionista que se pone a investigar sobre tres chicos de clase media cuyos padres, una pareja que estafaba golfistas, fueron asesinados.

Afiche de Triple bogey on a par 5 hole, debut cinematográfico de Philip Seymour Hoffman (1991).

Después, podemos elaborar una lista que contiene filmes como El gran Lebowski (1998), una en la que interpreta a Brandt, asistente del mismísimo Lebowski, en la que el bowling es tema central. O también Los juegos del hambre: En llamas (2013), una de unos cuasi Juegos Olímpicos post apocalípticos, en la que se pone en la piel de Plutarch Heavensbee, un jefe rebelde.

Otra conexión con el deporte en la carrera de PSH se da en Owning Mahowny (2003). Aquí tiene el papel principal: un altísimo ejecutivo del mayor banco canadiense, fanático de los deportes, adicto a su trabajo, aparentemente inofensivo, pero que termina realizando la mayor estafa bancaria en la historia de Canadá, para poder pagar sus deudas de juego. Una historia real.

En Moneyball (2011) ya el vínculo con el deporte es más estrecho: es el entrenador de los Oakland Athletics, un equipo que no la está pasando bien en la  liga profesional de béisbol de Estados Unidos, y al que quiere renovar su manager general, Billy Beane (Brad Pitt), con una forma de reclutamiento de jugadores solo basada en ciertas estadísticas. Se pelea con Pitt, pero al final, la fórmula de Brad da resultados y Philip se tiene que comer los mocos. También basada en un hecho real.

Philip Seymour Hoffman en Moneyball. 

Pero su máxima actuación y única con contacto real con el balón se produjo en Mi novia Poly (2004). En esta comedia, Philip Seymour Hoffman protagoniza una de las mejores escenas deportivas en películas no deportivas en la historia del cine. Lyle es un actor al que solo se lo recuerda por un papel en una película de hace muchos años y le está pagando a dos tipos para que hagan de cuenta de que están grabando imágenes de su vida par aun reality. El es el mejor amigo de Reuben (Ben Stiler), que está tratando de rehacer su vida con Poly (Jennifer Aniston), luego de que su esposa lo engañara en plena luna de miel.

Las charlas entre los amigos se dan en un playground de básquet y, entre confesión y confesión, PSH se relata sus propias jugadas y sus tiros como si fuera un relator de ESPN en un juego de NBA, aunque no le pega ni al parquet. Expresiones como “Let it rain” al tirar a cualquier lado o “White Chocolate” (por el ex base de Miami Heat Jason Wiliams), mientras intenta una penetración con pase sin mirar que se va a cualquier lado.

Aquí la escena, en homenaje al mejor-peor jugador-relator de básquet en la historia del cine.